Invasión a la Tierra, tensión y propaganda pro-marines

Título original: Battle: Los Angeles.
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2011.
Director: Jonathan Liebesman.
Guión: Christopher Bertolini.
Reparto: Aaron Eckhart, Ramón Rodríguez, Cory Hardrict, Ne-Yo, Adetokumboh M’Cormack, Michelle Rodríguez, Bridget Moynahan, Michael Peña.
Duración: 110 minutos.

Cuando una va a ver un filme como “Invasión a la Tierra” ya sabe a lo que va, a disfrutar de un filme sin pretensiones, con efectos especiales a tutiplén, con un mensaje de que los estadonidenses salvarán al mundo de una catástrofe una vez más. En definitiva, cine palomitero total.

El argumento de “Invasión a la Tierra” nos presenta al sargento Michael Nantz (Aaron Eckhart) un marine que ve cómo las nuevas generaciones corren más que él y decide, tras haber servido veinte años en el cuerpo, retirarse. Huelga decir que es un hombre algo atormentado sobre el que pesan unas muertes de las que le acusan del últmo pelotón con el que estuvo en Irak. Claro que la renuncia de Nantz llega el mismo día en que unos meteoritos van a caer en la Tierra.

Pero los meteoritos no son lo que parecía que eran y se moviliza a las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad, marines incluídos porque los meteoritos no fueron detectados en un principio por un satélite o algo así, lo que fue raro. Y es que, los meteoritos son unos invasores del espacio que llegan dispuestos a colonizar, según alabras de un experto que aparece varias veces en la película hablando por televisión, la Tierra. Se nos dice, y se muestran pocas imágenes, de que los visitantes (que no son largartones como los de “V” precisamente) son una especie de robots armados que destroza todo a su paso.

Y por todo me puedo referir sobre todo a Los Ángeles porque la ciudad y sus alrededores se quedan para el arrastre y con la práctica totalidad de la población muerta. Así, la misión liderada por el Teniente William Martínez (Ramón Rodríguez) con el que va Nantz, es recoger a cinco personas que están atrapadas en una comisaría de policía. Y allí que van a por dos adultos, los personajes de Bridget Moynahan y Michael Peña, y tres niños.

Desde el principio la película es un no parar de movimientos de cámara y es que enseguida entramos en materia siguiendo al grupo de mariens que no tardan mucho en toparse con los bicharracos invasores. Hay que decir que la primera vez que se les ve, en la playa de Santa Mónica saliendo del agua y dirigiéndose a la orilla disparando a diestro y siniestro es bastante terrorífica. Aunque, no pude evitar acordarme de “El Imperio Contraataca” (The Empire Strikes Back), salvando las distancias claro, y la escena de los robots por el desierto.

La tensión se mantiene durante casi todo el metraje excepto en las escenas sensibleras pastelonas que haberlas haylas y en las consignas y propaganda pro-marines. “¿Rendirse? ¡Y un cuerno!” gritan durante buena parte de la película.

El guión hace aguas por muchas partes y se nota que el director no es que sea una maravilla pero en conjunto, aunque con un Michael Peña muy (pero que muy muy) desaprovechado, es un buen entretenimiento. Tenía mono de ver una película de este tipo en pantalla grande y salí contenta del cine. Particularmente, la recomiendo a quien disfrute de esta clase de películas.