Pequeña, gran, Miss Sunshine

Título original: Little Miss Sunshine.
Año: 2006.
Nacionalidad: EE.UU.
Directores:Jonathan Dayton, Valerie Faris.
Guión:Michael Arndt.
Reparo:Greg Kinnear, Toni Collette, Abigail Breslin, Steve Carell, Paul Dano, Alan Arkin, Beth Grant, Bryan Cranston, Wallace Langham, Mary Lynn Rasjkub.
Duración: 94 minutos.

Fui al cine en su día a ver “Pequeña Miss Sunshine”. Era la película del momento en noviembre de 2006 (llegó a España en octubre de ese año tres meses después de su estreno en Estados Unidos) y no quise perderme la oportunidad de verla.

En el cine me planté, muy pronto porque la primera vez que intenté verla me quedé sin entradas para dos funciones, y el filme empezó. Tuve una experiencia extraña. De las treinta personas que estábamos en la sala el 90% se reía, yo no. Dos asientos hacia mi derecha había un chico que soltaba una carcajada tras otra y la verdad es que yo no entendía por qué.

Los minutos transcurrían y mis pensamientos eran “¿pero qué mierda es esta?” o “¿por qué se ríe tanto la gente”. Y llego la penúltima escena, lo más previsible que puedes echarte a la cara porque quien la haya visto seguro que pensó que estando en la misma situación haría exactamente lo mismo que los Hoover antes incluso de que ellos lo hicieran y ahí fue cuando exploté y me empecé a partir de risa tanto que me empezaron a salir lagrimones.

Es verídico. Salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja después de que mi cerebro procesara en un minuto lo que mis ojos habían visto durante la última hora y media. Desde entonces, “Pequeña Miss Sunshine” está en esa lista de las películas con las que más he disfrutado.

Me apetecía revisionarla y aprovechando que en Seriefilators vamos a hablar de ella, la he vuelto a ver, en versión original, eso sí, que las dos veces anteriores que la había visto fueron en castellano.

La película empieza con música y con las imágenes de varios personajes: un hombre dando una charla sobre el éxito, una niña imitando a las reinas de belleza de un concurso frente al espejo, un jóven haciendo ejercicio en su habitación y un viejo esnifando. Son Richard, Olive, Dwayne y Edwin, parte de la familia Hoover.

Poco después conoceremos al resto, Sheryl y su hermano Frank. Son una familia muy disfuncional.

Por una parte tenemos a Edwin (Alan Arkin), el abuelo, al que han echado del asilo por consumir droga y ser incorregible ya que no tiene pelos en la lengua y es adicto al porno. Él ayuda a prepararse a su nieta Olive (Abigail Breslin) para que participe en el concurso que da nombre a la película y es que ganarlo significaría mucho para ella, aunque a sus ocho años no de la imagen de las típicas niñas que acuden a esos concursos.

Los padres de Olive son Richard (Greg Kinnear), que se dedica a dar charlas sobre el éxito y que piensa que en la vida solo hay perdedores y ganadores y que espera que un tal Stan Grossman (Bryan Cranston) le de el visto bueno para la publicación de un libro, y Sheryl (Toni Collette) que parece ser que siempre lleva pollo frito para cenar.

El otro hijo del matrimonio es Dwayne (Paul Dano) que lleva nueve meses sin hablar porque quiere ser piloto y el hermano homosexual de Sheryl es Frank (Steve Carell) al que ella y su familia tienen que vigilar porque acaba de salir del hospital después de intentar suicidarse.

La presentación de los personajes es genial, pero no lo es menos la primera escena entre ellos durante la cena en la que Olive, esa niña a la que pellizcarías de los mofletes una y otra vez le pregunta a Frank por las vendas de sus muñecas y así conocemos su historia.

La road movie, porque “Pequeña Miss Sunshine” lo es, empieza cuando Olive grita como una histérica al escuchar el mensaje de su tia en el contestador en el que dice que la niña que ganó el concurso de belleza en el que ella quedó segunda no puede concursar en el “Pequeña Miss Sunshine” y por eso Olive puede ir.

Como la tia no puede llevarla, una tia que ya se nos dice que tiene dinero al contrario que nuestra familia, los Hoover se ponen de camino para ir de Albuquerque a California en una furgoneta de los años sesenta (si me equivoco de década que alguien me corrija) que crea varias de las partes cómicas del filme.

Y, como en toda road movie, a nuestros protagonistas les pasa de casi todo antes de llegar al concurso. No voy a contar ningún spoiler pero solamente diré que esa parte final, la del concurso, es toda una crítica social a los tan típicos concursos de belleza que se celebran por todo Estados Unidos y es que solamente hay que ver que la nota discordante entre tanto adefesio la pone nuestra Olive, una niña gordita con gafas enormes que tiene miedo a fallar porque su padre no se lo tomaría bien, y es que Richard está obsesionado con eso de los ganadores y los perdedores. Pero el mejor consejo es el que le da su abuelo, eso de que es un perdedor quien ni tan siquiera lo intenta.

Coge un buen guión, unos personajes memorables, una música muy buena original de Devotchka y una furgoneta vieja y tienes “Pequeña Miss Sunshine” una road movie tragicómica con crítica social incluida disfrutable de principio a fin o cuando el cerebro la procese. Y, no me olvido de esa memorable escena final del concurso que siempre que la veo o me acuerdo de ella o escucho la canción “Superfreak” me sale una sonrisa instantánea.

Muy, pero que muy, recomendable que ganó dos Oscar. Uno para Alan Arkin como Mejor Actor Secundario otro al Mejor Guión original. También estuvo nominada la película y esa pequeña gran actriz llamada Abigail Breslin a la Mejor Secundaria.