El mundo está loco loco loco, disparatada carrera hacia la gran W

Título original: It’s a Mad Mad Mad Mad World.
Año: 1963.
Nacionalidad: EE.UU.
Director: Stanley Kramer.
Guión: William Rose, Tania Rose.
Reparto: Spencer Tracy, Milton Berle, Sid Caesar, Buddy Hackett, Mickey Rooney, Ethel Merman, Jonathan Winters, Edie Adams, Terry Thomas, Phil Silvers, Dick Shawn, Dorothy Provine, Peter Falk.
Duración: 154 minutos.

Un hombre va a toda mecha por una carretera estadounidense de esas que normalmente van vacías. Adelanta a varios coches y a un camión y se cae por un precipicio. Los conductores a los que adelantó bajan a ver si el hombre está bien pero está malherido. Antes de morir habla de un dinero enterrado en el parque de Santa Rosita bajo una gran W.

Ese es el punto de partida de “El Mundo Está Loco Loco Loco”, una disparatada carrera en la que varias personas quieren conseguir los 350.000 dólares que el fallecido dijo haber enterrado.

Así, tenemos a Lennie Pike (Jonathan Winters) el camionero que deja muchas de las hilarantes escenas; a Benjy Benjamin (Buddy Hackett) y Ding Bell (Mickey Rooney); al pobre Russel Finch (Milton Berle) que va en el coche junto a su mujer Emeline (Dorothy Provine) y su gruñona suegra la señora Marcus (Ethel Merman); y a la pareja formada por Melville y Monica Crump (Sid Caesar y Edie Adams, respectivamente).

Incapaces de ponerse de acuerdo, cada uno intentará llegar al dinero antes que los demás. Por el camino meterán en el juego a un británico de apellido Hawthorne (Terry Thomas) y a un supuesto médico llamado Otto Meyer (Phil Silvers) al que el karma ataca una y otra vez.

Pero hay un personaje muy importante que no es otro que el capitán Culpeper (Spencer Tracy), un hombre que reclama una pensión superior por todos los años de servicio y que llevaba años detrás de ese dinero. Y es que el fallecido estaba entre rejas y se había escapado de los policías que le custodiaban cuando le trasladaban.

El filme es una sucesión de gags ya que a nuestros protagonistas les pasa casi de todo: peleas, incendios, ríos más profundos de lo que parecían, esquinazos dados por otros conductores…

A pesar de su duración, es una película larga, no se hace pesada en ningún momento gracias a las escenas hilarantes algunas, graciosas sin más otras, y a una panda de personajes de lo más variado. También se puede ver al recientemente fallecido Peter Falk como taxista, a Dick Shawn como el niño de mamá de la señora Marcus (“como su padre, mucho músculo y poco cerebro”, clama ella), a Buster Keaton, Don Knotts o The Three Stooges.

Una comedia clásica muy recomendable para pasar un buen rato y en la que dignos de mención son los créditos del principio y la escena del baile.