La Isla de Nim: Abigail Breslin en plan lostie

Título Original: Nim’s Island.
Año: 2008.
Nacionalidad: EE.UU.
Director: Jennifer Flackett, Mark Levin.
Guión: Joseph Kwong,Paula Mazur, Mark Levin, Jennifer Flackett.
Reparto: Abigail Breslin, Gerard Butler, Jodie Foster.
Duración: 96 minutos.

En una Isla perdida en el Pacífico (¿a qué me suena esto?), viven una niña de once años llamada Nim (Abi Breslin) y su padre, un biológo marino de nombre Jack (Gerard Butler) que cuida de ella desde que a su madre parece ser que se la tragó una ballena.

A Nim le encantan leer las novelas de aventuras de una especie de Indiana Jones llamado Alex Rover (Gerard Butler) y también jugar con sus amigos que son un león marino, un lagarto y un pelícano que entienden a la niña a la perfección. Un día Jack decide ir a ver un extraño fenómeno a unos kilómetros de la costa y Nim se quedará sola, por deseo propio, no vayamos a llamar mal padre al bueno de Jack. El barco de Jack sufre un percance y al ver que no regresa Nim se empeiza a preocupar. Para colmo tendrá que defender la isla en la que vive, que no aparece en las cartas de navegación, de una inesperada visita.

La visita esperada, que la hay, es la de Alex Rover que no es el héroe que Nim creía porque claro, es un personaje inventado, sino su escritora Alexandra Rover, una mujer que llevaba cuatro meses sin salir de casa y que tiene un trastorno obsesivo-compulsivo peor que el de Adrian Monk (que ya es decir). Alexandra, que había contactado con Nim por su siguiente libro, acaba recorriendo mediomundo para ayudar a la niña.

La película empieza muy bien, interesante y con unas animaciones muy chulas. Abigail Breslin tiene sus momentos (parece una lostie corriendo por la selva una y otra vez y trepando por paredes rocosas) y Jodie Foster está muy divertida. Pero el filme se va diluyendo convirtiéndose en una mediocre película destinada al público infantil hasta hacer perder hasta el interés en la misma. Se puede ver, vaya, por algunas buenas escenas y los toques humorísticos, pero no es nada del otro mundo.