El Ilusionista o cómo decir mucho sin apenas decir nada

Título Original: L’Illusionniste.
Año: 2010.
Nacionalidad: Francia, Reino Unido.
Director: Sylvain Chomet.
Guión: Jacques Tati, Sylvain Chomet.
Duración: 80 minutos.

Un ilusionista de avanzada edad viaja, a final de los años cincuenta, de París al Reino Unido intentando lograr algo de dinero con sus números. Llegará a un recóndito lugar de Escocia donde actuará en un pub y conocerá a una joven que decidirá seguirle y es que está convencida de que el ilusionista hace magia.

Acabarán en la bella Edimburgo donde el ilusionista actuará en un teatro con no demasiado público y la chica se ocupará de la limpieza y la comida así como de pasear por la ciudad descubriendo cosas que le gustaría tener y a las que no puede acceder por falta de dinero.

El ilusionista, que no sabe más que chapurrear algunas palabras en inglés, le intenta explicar que no es lo que ella cree que es pero no lo consigue y, al igual que se dice, como de ilusión también se vive, no se la quiere quitar en ningún momento a su compañera de viaje.

“El Ilusionista” es una película de animación al uso adaptada por su director de un guión que escribió el célebre director, guionista y actor francés Jacques Tati en la que, como bien dijo una niña de mi sala cuando acabó el filme, “casi no hablan”. No, no hay demasiadas conversaciones en los ochenta minutos de metraje, pero a buen entendedor pocas palabras bastan, o al menos eso dice el refrán. Y es que no hace falta rellenar con frases cosas que ya te explican muy bien visualmente. Claro, que por ello no es una película para niños porque es muy probable que se aburran, doy fe de ello que la sala en la que ví ayer mismo el filme estaba bastante llena de niños con caras largas cuando terminó la sesión. Aunque parece ser que los adultos tampoco la disfrutaron demasiado.

Historietas de una sesión cinéfila en un día festivo aparte, recomiendo la película a todas aquellas personas a las que les guste la animación porque lo cierto es que está muy bien y los dibujos son de gran calidad. Como curiosidad, el ilusionista se hace llamar Tatischeff que era el apellido real de Jacques Tati, y aparece un fragmento, en imagen real por supuesto, de su película “Mi Tío” (Mon Oncle) en una escena de la película.