Matar a un Ruiseñor, un clásico inconexo

Título Original: To Kill a Mockingbird.
Año: 1962.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Robert Mulligan.
Guión: Horton Foote.
Reparto: Gregory Peck, Mary Badham, Phillip Alford, John Megna, Frank Overton, Brock Peters, Collin Wilcox, Paul Fix, Robert Duvall.
Duración: 129 minutos.

La escritora estadounidense Harper Lee, amiga del también escritor Truman Capote, escribió “Matar a un Ruiseñor” en el año 1960, una historia con tintes biográficos ya que el personaje de Scout (Mary Badham) se basa en ella misma y el de Atticus Finch (Gregory Peck) en su padre. Curiosamente es el único libro que ha editado a pesar de su éxito.

No he leído la obra por lo que no puedo juzgar si la adaptación es buena o no lo es, pero sí que veo este clásico ganador de tres Oscar (Mejor Actor, Mejor Dirección Artística y Mejor Guión Adaptado) es bastante inconexo. Me costó disfrutar lo que estaba viendo porque no entendía muy bien qué tenía que ver la primera parte con la segunda, pero por suerte al final lo ví un poco más claro.

Principios de los años 60 en Alabama, Estados Unidos, los hermanos Finch, Scout y Jem (Phillip Alford) se echan un amigo en plenas vacaciones de verano. Los tres pasan el día juntos y se atreven hasta acercarse a la casa del misterioso Boo Radley (Robert Duvall en su primera película), un hombre que nunca sale pero que les deja algunos regalos.

Ese verano algo pasa en el pueblo, un suceso que se juzgará al verano siguiente. A Tom Robinson (Brock Peters), un hombre de color, se le acusa de violar a Mayella Ewen (Collin Wilcox), una chica blanca. El encargado de defender la inocencia de Robinson es Atticus Finch, el padre de los niños, que no se lo piensa pesa a las contínuas amenazas del padre de la chica, el desagradable Bob Ewell (James Anderson).

Es tras el juicio cuando se ve cómo se conectan las dos partes del filme porque hasta entonces realmente no se ve el punto de todo, al menos yo, y cuando se descubre esa conexión “Matar a un Ruiseñor” se convierte en una mejor película. Buenas interpretaciones, los niños lo bordan y Gregory Peck está tan bien como siempre, y un gran personaje llamado Atticus Finch, además de unos muy buenos créditos iniciales