The Artist, un filme a la vieja usanza

Título Original: The Artist.
Año: 2011.
Nacionalidad: Francia, Bélgica.
Director: Michel Hazanavicius.
Guión: Miche Hazanavicius.
Reparto: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Beth Grant, Missi Pyle, Malcom McDowell, Andy Milder.
Duración: 100 minutos.

¿Quién me iba a decir a mí que acabaría viendo en el cine una película en blanco y negro y muda? No dudé ni un momento en acercarme a la sala para ver si “The Artist” era un filme tan bueno como decían o solamente una película con mucho hype.

Hollywood, año 1927. George Valentin (Jean Dujardin) es una gran estrella del cine mudo y podríamos decir que se lo tiene bastante creído. Su matrimonio con Doris (Penelope Ann Miller) hace aguas y su compañera de reparto Constance (Missi Pyle) parece que no le traga. Su fiel compañero es un gracioso perrito que le acompaña a todas partes, aunque también tiene otro seguidor fiel, su chófer Clifton (James Cromwell).

Un buen día se cruza en su camino la aspirante a actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo) a la que le da un consejo que ella sigue. Poco después los tiempos cambian y su jefe Al Zimmer (John Goodman) le dice que lo que se lleva es el cine sonoro. George se niega mientras Peppy se convierte en una estrella, y el hombre decide que puede seguir siendo una estrella muda por lo que decide pagar de su bolsillo un filme que le devolverá a las primeras páginas de los periódicos y a los grandes carteles de las salas de cine.

Peppy no se olvidará de aquel consejo ni de la química que ambos tuvieron desde el primer momento y su papel será fundamental para el resurgimiento de Valentin. Al fin y al cabo, como cantaba Sheryl Crow “a change would do you dood”, es decir, un cambió te vendría bien.

“The Artist” es un disfrutable filme a la vieja usanza, un homenaje al cine que se hacía en los años 20 en Estados Unidos y que llenaba salas cuando nadie pensaba que el cine pudiera ser sonoro. Durante el 95% del metraje suena música de fondo mientras los actores mueven sus labios dando el poder al espectador de imaginar qué están diciendo porque apenas salen cartelitos con texto. Es un gran ejercicio, todo sea dicho.

En un tiempo en el que los cromas, los efectos especiales y el 3D están en alza, aunque este último no ha salido tan bien como se esperaba (afortunadamente), “The Artist” es toda una bocanada de aire fresco con algo que ya pasó a la historia hace casi noventa años donde se lucen muy mucho los dos actores protagonistas. Muy recomendable y, sin duda, una de las películas del año simplemente por ser diferente.