J. Edgar, un biopic con el amor como eje central

Título Original: J. Edgar.
Año: 2011
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Clint Eastwood.
Guión: Dustin Lance Black.
Reparto: Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Naomi Watts, Judi Dench, Dermot Mulroney, Jordan Bridges, Josh Lucas, Jeffrey Donovan, Denis O’Hare, Lea Thompson.
Duración: 137 minutos.

El último filme hasta la fecha de Clint Eastwood es un biopic sobre quien creara el FBI, J. Edgar Hoover, un hombre que durante casi cincuenta años estuvo al frente de la oficina dándole la forma que tiene hoy en día, desde mayo de 1924 (tenía 29 años entonces) hasta su muerte en mayo de 1972.

No estamos ante un filme que nos cuente cómo se gestó en profundidad la idea de la Oficina Federal de Investigación ni de los casos que llevó el señor Hoover, sino que es una película en la que por medio de flashbacks J. Edgar (Leonardo DiCaprio) va contando su historia para que otros (que son muchos, todo sea dicho), la escriban.

Así, vemos cuáles fueron sus inicios en la oficina y algunos de los casos en los que trabajó como el del secuestro del hijo del piloto Charles Lindbergh (Josh Lucas). Pero principalmente la historia se centra en la personalidad y la vida privada de un hombre que de cara a los demás parecía todo lo contrario a lo que realmente era, un león con piel de cordero que tartamudeaba frente al espejo si se ponía nervioso y al que la figura de su madre Anna Marie (Judi Dench) infundía un gran respeto. Un hombre que no tenía escrúpulos para hacer ciertas cosas y al que se le temía, odiaba y admiraba. Un hombre que pretendía destapar secretos de otros cuando tenía los suyos propios.

Buena parte de la película se centra en la relación de Hoover con su mano derecha Clyde Tolson (Armie Hammer) y es ahí cuando la historia se convierte en una especie de “Brockeback Mountain” sin encanto alguno en el que se nos muestra el amor que se profesaban, supuestamente, ambos hombres. Y digo supuestamente porque mirando la biografía de J. Edgar Hoover, parece que había rumores de que era gay pero no todos quienes han estudiado al personaje están de acuerdo en ese aspecto.

“J. Edgar” es un fallido filme sobre uno de los personajes más importantes del siglo pasado en Estados Unidos que se hace tedioso, sobre todo a partir de su primera hora, y donde hay un maquillaje de auténtica verguenza porque tanto a Leonardo DiCaprio como a Armie Hammer y a Naomi Watts parece que se les va a caer la cara a cachos en las partes del filme en el que salen caracterizados de viejos.

Le podrían haber sacado mucho más partido contando su lucha contra la mafia o centrándose en los diversos rumores que hubo a lo largo de su dirección del FBI ya que se cree que Hoover pudo mandar asesinar a Martin Luther King, que no investigó bien la posibilidad del asesinato de JFK o que no investigara tras el asesinato de Bobby Kennedy. Pero no, lo que tenemos es una película bastante aburrida en la que al menos Leonardo DiCaprio se luce. Prescindible.