El Discurso del Rey, superando las barreras

Título Original: The King’s Speech.
Año: 2010.
Nacionalidad: Reino Unido.
Director: Tom Hooper.
Guión: David Seidler.
Reparto: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Derek Jacobi, Jennifer Ehle, Guy Pearce, Michael Gambon, Eve Best.
Duración: 118 minutos.

Este mismo mes se celebran los Oscar y aún no había saldado mi cuenta pendiente con “El Discurso del Rey” quien el pasado año se llevó los premios a Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Director y Mejor Guión Original.

En 1925 el Rey de Inglaterra, George V (Michael Gambon), pide a su hijo Albert (Colin Firth) que de un discurso. Pero Albert es tartamudo y el discurso no sale nada bien. La ayuda que le proporcionan varios doctores no sirve de nada y su mujer Elizabeth (Helena Bonham Carter) decide buscar a alguien que le eche una mano para superar sus dificultades.

Así, en la vida del Duque de York entrará un australiano de nombre Lionel Logue (Geoffrey Rush) que decidirá llamarle Bertie porque, en sus propias palabras, en su casa manda él, y que intentará por todos los medios hacer que Albert consiga superar ese miedo a hablar en público que únicamente no le perjudica cuando sale a relucir su fuerte temperamento.

Cuando el Rey fallece, es su hijo mayor, David (Guy Pearce) quien tomará las riendas del país bajo el nombre de Eduardo VIII, aunque abdicará en favor de su hermano a cuenta de su relación con la divorciada estadounidense Wallis Simpson (Eve Best). Con el país inmerso en la Segunda Guerra Mundial, Albert estará ante uno de los discursos más importantes de su vida.

El filme me parece que sobresale más por sus actuaciones, sobre todo las de Geoffrey Rush y Colin Firth, que por otra cosa. El guión no me parece demasiado destacable como para ganar un Oscar y la dirección de Tom Hooper tampoco, pero ya sabemos cómo son los premios sí que tampoco es de extrañar que un filme como este se lleve tanto premio.

No es una mala película ni mucho menos pero tampoco es una obra tan destacable como para tener tanto bombo, además creo que le sobra metraje, se me hizo un poco larga. Es una historia de superación personal de alguien que, por lo que cuenta en unos pocos minutos, no tuvo una infancia ni juventud nada fácil; aunque también es una historia de amistad.

Recomendaría el filme por las interpretaciones, más que nada.