Ira de Titanes o cómo salvar a Zeus en 3D

Título original: Wrath of the Titans.
Año: 2012.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Jonathan Liebesman.
Guión: Dan Mazeau, David Leslie Johnson.
Reparto: Sam Worthington, Toby Kebbell, Rosamund Pike, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Édgar Ramírez, Bill Nighy, Danny Huston, Freddy Drabble.
Duración: 99 minutos.

Sin ver la primera parte del filme, ni la versión original sobre la que se hizo el remake, fui al cine a ver “Ira de Titanes”. Su preestreno, gracias Fnac de nuevo, gratuito y en 3D (y encima nos regalaron las gafas) no me hicieron dudar en hacer cola para conseguir la invitación.

Ambientada en una de las Islas Canarias, La Gomera, con mucho croma y efectos especiales añadidos, el filme muestra un mundo donde unos dioses se han confabulado contra otros y donde rezar a cualquiera de ellos supone un peligro. El hijo de Zeus (Liam Neeson), Perseo (Sam Worthington), se ha convertido en un pescador y padre de su hijo Apolo (Freddy Drabble) a tiempo completo. El secuestro de su padre por parte de sus tíos Hades (Ralph Fiennes) y Ares (Édgar Ramírez) hará que vaya en busca de su primo Agenor (Toby Kebbell) para luchar junto al ejercito de la reina Andromeda (Rosamund Pike) e ir en busca de Zeus.

Ese es el resumen de “Ira de Titanes” una entretenida aventura con escenas de acción muy bien rodadas y con un 3D correcto, que conste que es el primer largo que veo así. Aunque previsible, ya digo que lo más destacable son las escenas de acción, sobre todo la primera que hay cuando una quimera ávida de sangre y con ganas de prender fuego a diestro y siniestro ataca el poblado en el que vive Perseo; pero también es digna de mención toda la secuencia de la búsqueda de la puerta de acceso al, llamemosle limbo, y su laberinto. Sin olvidarme la del ataque de los gigantes.

Entretenimiento sin más pretensiones que cumple su objetivo en mi opinión.