Hairspray, en busca de un sueño y de la igualdad

Título original: Hairspray.
Año: 2007.
Nacionalidad: Estados Unidos, Reino Unido.
Director: Adam Shankman.
Guión: Leslie Dixon.
Reparto: Nikki Blonsky, John Travolta, Christopher Walken, Amanda Bynes, Zack Efron, Michelle Pfeiffer, Brittany Snow, James Marsden, Elijah Kelley, Taylor Parks, Allison Janney.
Duración: 117 minutos.

Poco a poco sigo viendo películas que están en mi lista de pendientes. “Hairspray” era una de ellas y ya está, otra cuenta saldada. Ahora me arrepiento de haber tardado tanto en verla porque, lo digo desde ya, me ha encantado.

Situada en el Baltimore (Estados Unidos) de principios de los año 60, en 1962 concretamente, “Hairspray” nos presenta a ritmo de “Good Morning Baltimore” a la protagonista del filme, Tracy Turnblad (Nikki Blonsky en su primer y más destacable papel protagonista, hasta hoy), una chica muy vital, alegre y con un chorro de voz impresionante (que conste que según la IMDB la chica mide 1’47 así que lo de la voz todavía impresiona más, igual que en el caso de Kristin Chenoweth) a quien sus kilos de más no importan. Su sueño es aparecer en el programa de Corny Collins (James Marsden) en el que hay música y bailes y donde otros compañeros de su instituto salen, entre ellos el chico que le gusta, Link Larkin (Zack Efron).

A su madre, Edna (John Travolta), no le gusta la idea de que Tracy se presente al concurso porque teme que haga el ridículo o se rían de ella, y es que la mujer es muy sobreprotectora con su hija e insegura ya que lleva años sin salir de casa a causa de su gordura; mientras que su padre, Wilbur (Christopher Walken), la anima a ello.

Pero Tracy no lo tendrá fácil porque la directora del programa y otrora Miss Ladillas (sí, sí, verídico), Velma Von Tussle (Michelle Pfeiffer) no está por la labor de contratara ninguna de las chicas que se presentan al casting y menos si pueden hacerle sombra a su hija Amber (Brittany Snow), firme candidata a ganar el premio Hairspray y medio novia de Link.

Tracy no se dará por vencida, eso no está en su naturaleza, y en su camino la ayudarán tanto su mejor amiga Penny Pingleton (Amanda Bynes) como los chicos ychicas de color de los que se hace amiga enseguida en la sala de castigo del instituto, liderados por Seaweed (Elijah Kelley).

Pero el filme no se queda en mostrar si Trace logra su sueño o no, sino que también habla sobre segregación e igualdad en un tono muy amable pero con su parte crítica, claro. Y es que no por no cumplir los estándares físicos o tener un color de piel diferente se debe hacer de menos a nadie, y precisamente este es uno de los mensajes que lanza “Hairspray”, un filme alegre, con muy buena música, números coreografiados bien montados y dirigidos y un plantel de actores bien seleccionado, desde la protagonista, Nikki Blonsky, John Travolta en un divertidísimo papel (verle vestido de sevillana es impagable), el siempre destacable y camaleónico Christopher Walken, Queen Latifah haciendo de madre de Seaweed y de conductora del show de Corny en el Día de los Negros, Michelle Pfeiffer haciendo de malvada y hasta la gran (siempre es buena excusa decirlo) Allison Janney interpretando en un par de escenas a la madre de Penny.

Lo decía al principio, “Hairspray” me ha encantado. Muy recomendable. Por cierto, el filme está basado en el musical de Broadway del mismo nombre escrito por Marc Shaiman y Scott Wittman estrenado en 2002, que a su vez se basó en el filme de también la misma denominación dirigido por John Waters en el año 1988 en el que salían Ricky Lake, Sonny Bono, Divine y la frontwoman de Blondie, Debbie Harry.