Los Juegos del Hambre: crítica social y supervicencia

Título original: The Hunger Games.
Año: 2012.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Gary Ross.
Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray.
Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Woody Harrelson, Stanley Tucci, Lenny Kravitz, Elizabeth Banks, Wes Bentley, Donald Sutherland, Amandla Stenberg, Alexander Ludwig, Isabelle Fuhrman, Liam Hemsworth.
Duración: 142 minutos.

Doce distritos numerados del uno al doce y la capital de lugar, el Capitolio. Cada año, desde hace setenta y cuatro (si no recuerdo mal la fecha) se celebran los Juegos del Hambre una competición por la que se escogen en un sorteo llamado La Cosecha a un chico y a una chica de entre 12 y 18 años para participar en los juegos. Hay veinticuatro participantes en total de los que solamente puede quedar uno. Los participantes reciben el nombre de tributos.

Los juegos se supone que se crearon para mantener el orden y que no hubiera guerras ni nada, es una tradición para la que los niños de algunos distritos, como los del uno o los del dos, son preparados por si les toca acudir. Los distritos, coo he dicho, son doce, siendo el uno el más rico y el doce el más pobre. Precisamente en este, en el de los mineros, es donde vive la protagonista del filme, Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) que se presenta voluntaria cuando de la urna sale el nombre de su hermana. Su compañero de distrito participante será Peeta Mellark (Josh Hutcherson), quien está convencido de que si alguien puede ganar esa es, precisamente, Katniss.

Peeta y Katniss son llevados al Capitolio donde está todo preparado para los juegos pero antes, junto con el resto de participantes, son entrenados y aconsejados por personas de la organización. Su mentor, en este caso, será el último ganador de la competición por el distrito doce, Haymitch Abernathy (Woody Harrelson). Aunque también hay alguien que se encarga de la imagen de Katniss y Peeta, Cinna (Lenny Kravitz).

Los juegos comienzan y el baño de sangre también,porque mientras unos huyen lo más lejos que pueden, otros son abatidos tan pronto como empiezan a correr. Y, como si de unos juegos olímpicos se tratase, Los Juegos del Hambre también son retransmitidos a la población pero en plan reality, un “Gran Hermano” con presentador carismático, Caesar Flickerman (Stanley Tucci), pantallas, público en directo y preguntas a los participantes (antes de que los juegos empiecen, claro).

Los tributos pueden saber cuándo cae alguien cuando suena un cañonazo y al final de cada día una imagen proyectada en el cielo les indica los caídos de la jornada. También pueden contar con apoyo del exterior si hay alguien que quiera patrocinarles y enviarles medicinas, comida o lo que necesiten.

“Los Juegos del Hambre” a primera vista es una historia de supervivencia pero tiene mucho de crítica social. Ya es duro que para mantener la paz, supuestamente porque es más mantener a raya a la población que vive bajo una dictadura, cada año mueran veintitres jóvenes; pero más lo es que se haga para el disfrute del personal, del Capitolio, el distrito más poderoso para quienes el resto trabajan y mueren por ello, porque en los distritos más pobres apenas tienen para comer.

Esa crítica de la que hablo también se mete con la importancia que parece tener la imagen y el tener que gustar a todos para ser aceptado, además de con la falta de elección. La frase que uno de los participantes suelta hacia el final del filme es muy significativa en relación a la elección, a la falta libertad. Sin olvidar el todo vale para ganar audiencia.

No me he leído la novela de Suzanne Collins en la que se basa la película, pero seguro que ahonda mucho más en todos esos aspectos. Son tres libros y al menos habrá dos partes más de “Los Juegos del Hambre” (si no cuatro), que yo espero porque me quedé con ganas de más. Es un filme bien hecho sin haberse gastado cantidades desorbitantes para realizarlo, que da más de lo que en un primer momento puede parecer. Recomendable.