Rastro Oculto, o cómo Diane Lane se las tiene que ver contra un asesino cibernético sin escrúpulos

Título original: Untraceable.
Año: 2008.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Gregory Hoblit.
Guión: Robert Fyvolent, Mark Brinker, Allison Burnett.
Reparto: Diane Lane, Colin Hanks, Billy Burke, Joseph Cross, Peter Lewis, Perla Haney-Jardine, Mary Beth Hurt, Chris Cousins, Tim De Zarn.
Duración: 101 minutos.

Jennifer Marsh (Diane Lane) trabaja en el turno de noche la brigada del FBI de delitos cibernéticos de Oregón, y con su compañero Griffin Dowd (Colin Hanks) ayuda a pillar a quienes se sirven de Internet para hacer el mal. Aunque claro, lo que noche a noche hacen no tiene nada que ver con lo que les viene encima: la página web de nombre “Mata Conmigo”.

La primera víctima es un gatito con el que el psicópata de turno, de nombre Owen (Joseph Cross) que lo digo porque se le ve antes de la media hora, inicia su andadura con esta web de los horrores en los que muestra la muerte en directo. Cuantas más personas estén conectadas viendo la web, más rápido caerá la víctima.

A Jennifer le preocupa lo del gato por lo que pueda pasar después pero su jefe no le hace caso hasta que el psicópata secuestra a un hombre y lo mata por el mismo método. Ahí le dan el caso a la agente que contará con la ayuda del detective Eric Box (Billy Burke). Antes de que hilen la información que van obteniendo, porque el chico hay que reconocer que se lo monta muy bien para matar sin dejar rastro, el caso ya le toca muy de cerca a Jennifer hasta acabar en una situación bastante incómoda, por decirlo de alguna manera.

“Rastro Oculto” es un entretenido thriller que crea la tensión necesaria para mantener la atención hasta el desenlace final y que no la pierde porque sepamos quién es el asesino desde el principio. Me recordó mucho a un episodio de “Mentes Criminales” (Criminal Minds) e igual que en la serie descubrimos casi al final por qué el malo de turno, Owen en este caso, hace lo que hace.

Eso sí, las muertes o las torturas a las que somete a sus víctimas son bastante explícitas y crudas por lo que quien lo pase mal con escenas de sangre normalmente, tal vez quiera taparse los ojos con estas. Una historia bien construída que me ha gustado, es recomendable.