Casablanca, amor en tiempos de guerra

Título original: Casablanca.
Año: 1942.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Michael Curtiz.
Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch, Casey Robinson.
Reparto: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Dooley Wilson, Sydney Greenstreet, Peter Lorre.
Duración: 98 minutos.

Según leo en el libro que viene con la versión de la película que hay en mi casa, cuenta la historia que en el año 1938 un hombre de nombre Murray Burnett, profesor de profesión y dramaturgo de aspiración, estaba en la Costa Azul donde entró a un café en el que un pianista negro estaba tocando la canción “As Time Goes By”. A Burnett le recordó a su época de estudiante y decidió, totalmente inspirado, escribir una obra de teatro a la que llamó “Everybody Comes to Rick’s”, es decir, “Todo el Mundo Viene al Rick’s”. En Broadway se la rechazaron pero la Warner Bros decidió que su guión, coescrito finalmente con Joan Alison, fuese una película.

Y así nació la leyenda de “Casablanca” un filme que no fue tan bien considerado como se le tiene ahora a pesar de que ganó tres Oscar en la edición de 1944 (Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Director).

En plena Segunda Guerra Mundial, a Casablanca llegan las personas que huyen de la Europa ocupada queriendo conseguir salvoconductos y visados que les permitan volar hasta Lisboa y de allí marchar a Estados Unidos. Un par de correos alemanes son asesinados y la policía, con el capitán Renault (Claude Rains) a la cabeza, encuentra al infeliz asesino que se llevó los salvoconductos, Guillermo Ugarte (Peter Lorre), en el lugar al que todo el mundo en la ciudad va, el Rick’s, bar regentado por el estadounidense de nombre Rick, claro, al que interpreta magistralmente Humphrey Bogart.

Rick esconde los salvoconductos cuando Ugarte se lo pide y los guarda por si acaso. Un buen día aparece en el bar alguien a quien el pianista Sam (Dooley Wilson) reconoce al primer vistazo, se trata de Ilsa (Ingrid Bergman) acompañada por su marido Victor Laszlo (Paun Henreid), un hombre checoslovaco al que el Tercer Reich tiene ganas de atrapar ya que forma parte de la resistencia y la propaganda de la misma contra la ocupación nazi.

Pero nada más poner el pié en Casablanca, Laslo e Ilsa son vigilados y el capitán renault y el mayor alemán Strasser (Conrad Veidt) intentarán impedir que sobre todo Laszlo abandone el lugar. Hay que decir que en Casablanca la gente es muy pícara y que por dinero se hacen muchos chanchllos, que se lo digan a Renault, encargado de os visados por los que suele llevarse una gran comisión.

Decía que Sam reconoce a Ilsa y es que esta y Rick habían tenido una aventura amorosa en París que finalizó abruptamente cuando las tropas nazis ocuparon la capital francesa y que se cuenta a través de un flashback de unos cinco minutos. El reencuentro de ambos amantes no será muy cordial al principio, que digamos.

Así, “Casablanca” es una historia de amor en tiempos de guerra en la que se quiere dar caza a un huido también. Un filme de argumento bastante simple cuyo visonado se hace muy ameno y que cuenta lo que quiere contar perfectamente con un guión en el que el personaje de Rick se lleva las mejores frases.

Ya he dicho que la interpretación de Humphrey Bogart me parece muy buena pero Ingrid Bergman me ha resultado algo sosa, todo lo contrario que el humorístico Claude Rains. Ya he saldado mi cuenta con “Casablanca” y he disfrutado del filme pero no la puedo considerar como el peliculón que es para muchos críticos que la ensalzan en el pedestal por encima de las demás dentro de la historia del cine. Aunque he tardado en verla casi treinta años, bueno pongamos veintidós por mi teoría de que el uso de razón se tiene a partir de los ocho, diría que sí es de visión obligada para todas aquellas personas a las que les guste el cine de verdad.