Maridos y Mujeres, historias matrimoniales de amor y desamor

Título Original: Husband and Wives.
Año: 1992.
País: Estados Unidos.
Dirección: Woody Allen.
Guión: Woody Allen.
Reparto: Woody Allen, Mia Farrow, Judy Davis, Sydney Pollack, Liam Neeson, Juliette Lewis, Ron Rifkin, Blythe Danner, Benno Schmidt.
Duración: 108 minutos.

Woody Allen realizó hace dos décadas “Maridos y Mujeres” una película filmada cámara al hombro y como si de un documental se tratase en ocasiones ya que los protagonistas del filme hablan directamente a la cámara contestando a las preguntas de un entrevistador.

La película presenta a dos matrimonios, los formados por Gabe (Woody Allen) y Judy (Mia Farrow), y sus amigos Sally (Judy Davis) y Jack (Sydney Pollack). El matrimonio de estos segundos hace aguas finalmente cuando Jack le es infiel a Sally y ella se entera de casualidad; algo que hace pensar mucho sobre su matrimonio a Judy. Como Gabe es profesor, Judy tiene miedo de que su marido se líe con una alumna y la engañe porque dice que a las jóvenes estudiantes le gustan los profesores maduros, pero a él le parece una tontería.

Irónico lo que pasa después cuando una estudiante de nombre Rain (Juliette Lewis), especialista en liarse con hombres mayores que ella y es que, en sus propias palabras, parece que todos le acaban poniendo ojitos, empieza a hablar y a alabar mucho a Gabe.

Rain no es la única que interfiere porque Judy presenta a Sally a un hombre con el que trabaja, Michael (Liam Neeson), y con el que su amiga hace buenas migas de inmediato. Aunque claro, Judy se da cuenta entonces de que a ella también le gusta mucho y que ese amor parece corresnpondido.

No me ha parecido de lo mejor que he visto de Woody Allen, de hecho el filme me aburrió bastante y se me hizo pesado. Sí, creo que es una película aburrida aunque, los actores están muy bien en sus papeles, Woody Allen repite siempre su personaje, todo hay que decirlo, y Mia Farrow está encasillada en papeles de chica inocente, por lo que la parte de personajes más fuertes recae en Davis y Pollack.