El Dictador, humor grueso y ofensivo con crítica social

Título Original: The Dictator.
Año: 2012.
País: Estados Unidos.
Dirección: Larry Charles.
Guión: Sacha Baron Cohen, Alec Berg, David Mandel, Jeff Schaffer.
Reparto: Sacha Baron Cohen, Anna Faris, Jason Mantzoukas, Ben Kingsley, Chris Parnell, Jessica St. Clair, Bobby Lee, John C. Reilly.
Duración: 83 minutos.

Una invitación al cine me llevó al preestreno de “El Dictador” película que ni me hubiese molestado en ver por televisión porque no me gusta este tipo de humor. Podéis adivinar que ni he visto “Ali G”, ni “Borat” ni “Bruno” y ni tengo intención. Pero el cine gratis siempre es bienvenido y además nunca sabes si una película que crees que no te va a gustar puede acabar gustándote. No es el caso, lo digo desde ya.

Aladeen (Sacha Baron Cohen), el dictador de Wadiya, es un hombre que no respeta los derechos humanos, racista, machista y cuyo gesto preferido es…

La democracia le da alergia y la ONU no hace más que insistirle que vaya a hablar con ellos por sus armas de destrucción masiva.

Así que decide ir a Nueva York a hablar en la sede de las Naciones Unidas pero una traición le llevará a ser casi asesinado. Sin su barba no es reconocible para los que marchan ante la sede de la ONU contra él y así consigue ayuda de una de los manifestantes, una chica de nombre Zoey (Anna Faris) que regenta una tienda de productos similar a las de comercio justo que piesa que es un refugiado político y se lo lleva a trabajar con ella.

Su mayor problema será cómo deshacerse del doble que han buscado para hacer de él y cuyo trabajo original iba a ser el señuelo para los atentados que pueda haber contra el dictador, que son muchos. Pero, tendrá la ayuda de un inesperado aliado, Nadal (Jason Mantzoukas), para llevar su plan a cabo.

“El Dictador” usa el humor grueso y burdo para intentar sacar la carcajada al espectador y llegando a dar mucha verguenza ajena y resultando muy ofensiva contra mucha gente y muchas cosas.

No, no disfruto con esta clase de humor pero admito que me reí con la surrealista escena del parto y que aún así puedo decir que el filme realiza una crítica mediante la parodia de los dictadores que pueblan el mundo y sobre la democracia en Estados Unidos porque, lo mejor, es el discurso final de Aladeen. Huir de ella si no os gusta este tipo de humor, si lo disfrutáis, adelante.

Por cierto, atención a los cameos.