Hairspray Fiebre de los 60: bailes y lucha contra la segregación racial

Título original: Hairspray.
Año: 1988.
País: Estados Unidos.
Dirección: John Waters.
Guión: John Waters.
Reparto: Ricki Lake, Ruth Brown, Divine, Sonny Bono, Debbie Harry, Jerry Stiller, Colleen Fitzpatrick, Michael St. Gerard, Leslie Ann Powers, Clayton Prince, Shawn Thompson, Mink Stole, Joan Havrilla, Josh Charles, Pia Zadora.
Duración: 92 minutos.

En abril comenté la película musical “Hairspray” basada en el musical de Broadway basado en el filme sobre el que escribo hoy.

En el Baltimore de 1962 un programa de baile de la televisión local llamado “El Show de Corny Collins” triunfa entre los adolescentes de la urbe. Presentado por Corny Collins (Shawn Thompson), los chicos y chicas de los institutos de la ciudad sueñan con salir en el y bailar. Una de esas adolescentes es Tracy Turnblad (Ricki Lake) que nunca se pierde el programa junto a su mejor amiga Penny Pingleton (Leslie Ann Powers).

Tracy, sin importarle sus kilos de más, se presenta y consigue una plaza en el programa convirtiéndose en una bailarina muy popular y ganándose la enemistad inmediata de quien pretende ser Miss Salón del Automóvil 1963, Amber Von Tussle (Colleen Fitzpatric) siguiendo así los pasos de su madre, quien ya ostentó el título, Velma (Debbie Harry, lider del grupo Blondie).

A Tracy no le costará nada conquistar al chico que le gusta y supuesto novio de Amber, Link (Michael St. Gerard) y se echará unos nuevos amigos con los que acabará luchando contra la segregación racial y es que esos amigos por tener otro color de piel siguen siendo vistos como ciudadanos de tercera.

La versión original de “Hairspray”, esta que comento, no es musical, suena mucha música e incluso hay alguien que canta pero en esta se baila mucho introduciéndose poco a poco el tema de la citada segregación. El filme es entretenido aunque habiendo visto el otro se le notan lagunas en la historia, tal vez porque el remake musical trata más a determinados personajes que aquí se quedan bastante cojos como la madre de Tracy, Edna (Divine) o a Velma e incluso al padre de la protagonista Wilbur (Jerry Stiller, que en el filme musical era el señor Pinkie); así como explica otras situaciones más a fondo.

Pero, centrándome en esta película y olvidándome de la otra he de decir que no es una mala historia de denuncia en clave de comedia con momentos realmente divertidos y que merece la pena verse.