El Mundo de Wayne, comedieta gamberra a ritmo de rock

Título original: Wayne’s World.
Año: 1992.
País: Estados Unidos.
Dirección: Penelope Spheeris.
Guión: Mike Myers, Bonnie Turner, Terry Turner.
Reparto: Mike Myers, Dana Carvey, Tia Carrere, Rob Lowe, Brian Doyle-Murray, Lara Flynn Boyle, Michael DeLuise, Dan Bell, Lee Tergesen, Kurt Fuller, Sean Sullivan, Donna Dixon, Ed O’Neill, Alice Cooper, Meat Loaf.
Duración: 94 minutos.

Wayne Campbell (Mike Myers) y su mejor amigo Garth Algar (Dana Carvey) tienen un programa llamado “El Mundo de Wayne” en un canal local de la televisión por cable de Aurora, Illinois, un suburbio de Chicago. Es un programa de humor que llama la atención de Benjamin Kane (Rob Lowe) un productor que querrá vender el formato al ricachón Noah Vanderhoff (Brian Doyle-Murray) que no está muy convencido de la compra.

Wayne y Garth si lo están ya que les permitirá tener dinero y, para Wayne eso significa poder comprarse la Sratocaster que le vuelve loco, aunque más loco se acaba volviendo por la líder del grupo de heavy Crucial Taunt, Cassandra (Tia Carrere), aunque cada vez que la escucha cantar Wayne oye una balada. Claro que, Kane se interpondrá un poco en su relación.

Mike Myers creó los personajes para los sketches del veterano programa de humor estadounidense “Saturday Night Live” y por su éxito se hizo este filme que es una comedieta con sus toques divertidos pero a la que no se la puede considerar buena. Es lo que es, una serie de sketches que siguen un hilo argumental muy normalito hecha para no tomársela en serio, basta con ver los finales alternativos incluidos en la propia película.

Plagada de buena música (¿quién puede aguantar toda la escena del “Bohemian Rhapsody”  en el coche de Garth sin mover la cabeza al ritmo de la música como hacen los protagonistas?), en “El Mundo de Wayne” hay cameos varios como el protagonizado por Alice Cooper, muy divertido además, Robert Patrick, genial, o la breve escena de Meat Loaf; y escenas de pura diversión, aunque tampoco tantas.

Comedia gamberra sin más pretensión que que el personal no se aburra y eso, guste más o menos, creo que lo consigue. ¡Ah, y Tia Carrere canta!