Solo Falta el Asesino, una divertida comedia de intriga

Título original: Once Upon a Crime.
Año: 1992.
País: Alemania, Estados Unidos.
Dirección: Eugene Levy.
Guión: Charles Shyer, Nancy Meyers, Steve Kluger.
Reparto: Richard Lewis, Sean Young, James Belushi, Cybill Shepherd, John Candy, Ornella Muti, Giancarlo Giannini, George Hamilton, Roberto Sbaratto, Joss Ackland, Ann Way, Geoffrey Andrews, Caterina Boratto, Eugene Levy.
Duración: 94 minutos.

Siempre le he tenido mucho cariño a esta película, lo admito desde ya. Es de esas que cuando ves que la emiten en televisión hay que ver así que no lo pensé cuando ví que MGM la tenía programada. A ver si se animan a reeditar el DVD de una vez.

Phoebe (Sean Young), una joven estadounidense, viaja hasta Roma con el propósito de ver a su novio. Allí se le acerca un perro salchicha del que se deshace rápidamente aunque va tras él después de leer un anuncio en el periódico y es que el can es de una mujer rica que vive en Montecarlo y pide una recompensa a quien lo encuentre.

Pero el perro ya se ha acercado a otro estadounidense, el actor Julian Peters (Richard Lewis), quien se convertirá en compañero de viaje de Phoebe cuando esta le cuente, aunque esa no era su primera intención, que dan una recompensa por el perro. Así que cogen un tren a Montecarlo en el que se encontrarán con el peculiar Augie Morosco (John Candy), y el matrimonio Schwary formado por Neil (James Belushi) y Marilyn (Cybill Shepherd).

¿Quién les iba a decir a todos ellos que iban a acabar siendo sospechosos del asesinato de la rica dueña del perro? Y es que Phoebe y Julian encuentran el cadaver de la mujer cuando van a devolverle el perro y una maleta y una caja de cerillas hacen que todos, el playboy Alfondo de la Peña (George Hamilton) incluido, acaben con la poli en los talones y con el inspector Bonnard (Giancarlo Giannini) dispuesto a coger al culpable ipso facto.

“Solo Falta el Asesino”, basada en una historia de Rodolfo Sonego, es una comedia de intriga muy divertida gracias a la chispa e ironía (sarcasmo, en ocasiones) que tiene su guión y las situaciones que se dan a lo largo de todo el metraje. Los actores están bastante graciosos en sus papeles y todo ello hace que el final de baratillo se pueda perdonar. Recomendable.