La Bella y la Bestia, sentimientos a flor de piel y números musicales por doquier

Poster de La Bella y la Bestia

Título original: Beauty and the Beast.
Año: 1991.
País: Estados Unidos.
Director: Gary Trousdale, Kirk Wise.
Guión: Linda Woolverton, Roger Allers.
Reparto: Paige O’Hara, Robby Benson, Jerry Orbach, Angela Lansbury, David Odgen Stiers, Richard White, Bradley Michael Pierce, Rex Everhart, Jesse Corti, Mary Kay Bergman, Jo Anne Worley.
Duración: 84 minutos.

Después de ver el musical de “La Bella y la Bestia”, muy recomendable por cierto, me entraron muchas ganas de revisionar la película, así que, por fin, he estrenado la película del mismo título en DVD. Ahora, siempre me arrepentiré de no haber ido en su día a verla al cine con mi tío y mi primo cuando era una cría.

No es la primera vez que se llevó a la gran pantalla la historia escrita por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, el relato data del siglo XVIII ahí es nada, pero tal vez sea la más especial para muchas personas. Bella es una joven que vive en un pueblo francés con su padre Maurice, que es inventor. Los habitantes del pueblo creen que Maurice está loco y que Bella es muy rara porque en vez de buscar marido se pasa el día leyendo y es una despistada.

Bella y Gastón en La Bella y La Bestia

El bravucón y fanfarrón del pueblo, Gastón, quiere que Bella sea suya pero la chica no le hace caso porque ella lo que quiere es un príncipe como los de los cuentos de hadas que le gustan leer. Un día, Maurice desaparece en el bosque de camino a un concurso de inventores. Su caballo regresa a casa y Bella enseguida sabe que a su padre algo le ha pasado.

El bueno de Maurice acaba en un castillo sombrío donde una bestia le encierra. Bella acaba cambiándose por su padre y viviendo en el castillo siendo prisionera de la Bestia, un príncipe que cayó tiempo atrás bajo un hechizo junto a todos los habitantes del lugar que se convirtieron en candelabros, cómodas, armarios, fregonas o teteras.

Lumiere, señora Potts y Din Don en La Bella y La Bestia

Bella hará migas enseguida con Lumiere, el candelabro, Din Don, el reloj, la señora Potts, la tetera, o con el hijo de esta, la taza Chip. Pero Bestia no se comportará muy bien por sus duros modales, a pesar de que la chica sea quien pueda acabar con el hechizo. Porque, como caiga el último pétalo de la rosa que la hechicera le dio sin que encuentre el amor verdadero recíproco, para siempre se quedarán todos así.

Lumiere en el festín de La Bella y La Bestia

No voy a decir nada del final porque si no la habéis visto ya estáis corriendo a hacerlo ya que creo que es una de las mejores películas de Disney de siempre, una historia en la que los sentimientos están a flor de piel y en la que hay un montón de números musicales (no recordaba tantos, la verdad) de los que destaco dos: el momento festín y todo ese despliegue de música, baile y color; y el de la señora Potts cantando “Bella y Bestia son…”. Como la ví en versión original he de decir Angela Lansbury, qué grande eres.

Baile de La Bella y La Bestia

Un peliculón animado que veinte años después de su estreno sigue poniendo los pelos de punta y la piel de gallina. Recomendable es decir poco, “La Bella y La Bestia” es un filme imprescindible.