Al Final del Camino, previsible y prescindible

Poster de Al Final del Camino

Año: 2009.
País: España.
Director: Roberto Santiago.
Guión: Roberto Santiago, Javier Gullón.
Reparto: Fernando Tejero, Malena Alterio, Javier Gutiérrez, Diego Peretti, Cristina Alcázar, Javier Mora, Jorge Monje, Ana Milán, Alberto Jo Lee, Ma-Anne Valmeo.
Duración: 100 minutos.

Un fotógrafo y una periodista tienen que hacerse pasar por una pareja en crisis para hacer un reportaje sobre Olmo (Diego Peretti), un argentino que se dedica a arreglar los problemas de pareja a lo largo de varias etapas del Camino de Santiago por Galicia.

Fernando Tejero y Malena Alterio en Al Final del Camino

Se supone que ambos no se conocen de nada pero la primera vez que se vieron Nacho (Fernando Tejero) y Pilar (Malena Alterio), que así se llaman los protagonistas principales de la historia, fue cuando ella le estropeó a él y a su amigo Jose (Javier Gutiérrez) el plan con dos chicas en un restaurante donde el novio de ella le acababa de decir que no sabía si quería seguir con su relación o no.

Aparentando ser lo que no son, ambos deberán ir recabando información y fotos para el reportaje mientras tienen sus más y sus menos, claro que no van solos porque el grupo lo forman otras tres parejas: Jose y su primo Fran (Jorge Monje), que se hacen pasar por gays; Antonio (Javier Mora) y Bea (Cristina Alcázar), un matrimonio que tienen tres hijas y ninguna chispa aunque una risa muy tonta; y los surcoreanos Kim (Alberto Jo Lee) y Sum (Ma-Anne Valmeo), que dicen no estar en crisis, bueno él lo dice porque ella no habla español.

Jorge Monje, Cristina Alcázar y Javier Gutiérrez en Al Final del Camino

Discusiones, descubrimiento de sentimientos, visitas inesperadas, sexo y mucha caminata es lo que tiene la película porque humor, lo que se dice humor, va a ser que no. La idea de “Al Final del Camino” es buena pero el filme es bastante previsible, el guión hace aguas por todas partes (¿de verdad hay que decir 3 veces la palabra follar en una conversación de cinco minutos?) y al poco de empezar se hace tediosa. No ayudan los personajes y el encasillamiento porque, con respeto hacia ambos, Malena Alterio y Fernando Tejero parecen, en ocasiones, Belén y Emilio, sus personajes de la serie “Aquí no hay Quién Viva”, con tanto grito y reproche.

Prescindible totalmente en mi opinión.