In the House of Flies, el sótano asfixiante

Poster de In the House of Flies

Título original: In the House of Flies.
País: Canadá.
Año: 2012.
Director: Gabriel Carrer.
Guión: Angus McLellan.
Reparto: Lindsay Smith, Ryan Kotack, Henry Rollins, Ryan Barrett.
Duración: 88 minutos.

Heather (Lindsay Smith) y Steve (Ryan Kotack) son una pareja que está de vacaciones en las Cataratas del Niágara. En un momento hablan de matrimonio y al siguiente se desvanecen en el coche y despiertan, tiempo después en un sótano, un auténtico zulo en el que apenas hay espacio para moverse sin más compañía que un teléfono y cuatro maletas.

El teléfono sirve para quien escuchan moverse por encima del techo, se comunique con ellos. La Voz (Henry Rollins) les intenta minar todo lo posible, echándoles broncas por cosas que hacen, dándoles las combinaciones de las maletas para que las abran y proponiéndoles algún que otro trato e incluso juego para su propia diversión.

Ryan Kotack y Lyndsay Smith en In the House of Flies

Pero Heather y Steve tratarán por todo los medios de aguantar y de intentar encontrar una salida para huir de ese agujero en el que un loco les ha metido. Y su relación, como no, se pone a prueba durante el secuestro.

“In the House of Flies” consigue meter al espectador en ese asfixiante sótano con los protagonistas de la cinta y, a pesar de que la idea ahora mismo no resulte original, la explicación está en lo que contó el guionista del filme en la rueda de prensa de presentación en el FANT, la idea está muy bien plasmada en mi opinión, y los diálogos resultan interesantes como para seguir la acción y el sufrimiento de la pareja. Quieres que consigan sobrevivir y que no se den por vencidos, al menos es el sentimiento que tuve durante el metraje.

Fotograma de In the House of Flies

He de decir que ambos protagonistas están bien, destacando ella ya que hace una interpretación más redonda, y que la voz de Henry Rollins es perfecta para el papel que le ha tocado interpretar y es que, en ningún momento se le ve en pantalla. Son ellos dos y un sótano durante ochenta minutos, aproximadamente.

Me convenció, sí, aunque como digo la idea no resulte original.