Entrevista a Jimina Sabadú, guionista de Faraday

Jimina Sabadú

Jimina Sabadú, guionista de la película “La Máquina de Bailar” y de programas tanto de radio como de televisión, coescribe junto a Pablo Vázquez el guión del filme “Faraday”, una comedia de corte fantástico que se ha lanzado a conseguir financiación a través del cada vez más de moda crowdfunding.

Del filme me ha contado lo siguiente:

¿Cómo surge la historia de “Faraday”?

Pues surge de que Pablo Vázquez, de La Paz Mundial, había hecho un chanchullo con Norberto para grabar un video que promocionase casi todos nuestros productos: la web de La Paz Mundial, la webserie “Obi”, el portal “Papanatos”, mi libro “Celacanto”, nuestro concurso de Cortometrajes Sobre Temas Manidos (aún abierto), la novela de Mireia Laguna (la chica con más haters de Internet)  y casi cualquier cosa en la que estuviéramos pringados. El video salió bien y Pablo se entusiasmó. Pensó que como había sido tan rápido (empezamos a grabar creo que a las cuatro y por la noche Norberto ya tenía dos versiones del video, con gráficos y todo) que Pablo ideó hacer una película para ir a Sitges. Nuestra ilusión no es tanto hacer cine como que nos aplauda la misma gente que fue a ver el documental del pulpo Paul mientras pasaban “Lo Imposible”. Ese es nuestro nicho.

¿Por qué ese nombre para el protagonista? Me ha llevado a pensar en el Faraday de “Perdidos”.

Porque hay una serie de científicos que interesan mucho a la gente que no tiene ni idea de ciencia. Todos los que hicieron letras y gustan de la ciencia-ficción y la paraciencia. Al no conocer casi los rudimentos de, no sé, la tabla periódica, pueden (podemos) creer casi cualquier mierda que nos pongan por delante. Estamos un poco por encima de la gente que compra “imanes antigrasa” pero por debajo de casi cualquier persona que pueda entender el modelo atómico de Thompson. Últimamente circulan muchas fotos con texto del propio Faraday (el científico, no el personaje) o del malhadado Tesla, y casi ninguno de sus defensores podría decir, por ejemplo, quién es Gay-Lussac o por qué en Los Simpson hacen chistes sobre los lantánidos y actínidos. En la misma liga están el propio Einstein, Schrödinger, o Alan Turing.

El protagonista es un fanático de lo paranormal y se agarra como a un clavo ardiendo a cualquier insinuación del Más Allá o de lo paranormal. Y para él, como para casi todos nosotros, Alan Turing es un espía eliminado por gay, Schrödinger era el tipo que hablaba de un gato y de planos alternativos, Einstein el bigotes que permitió que volara la Enterprise,  Tesla un genio incomprendido, y Faraday el fulano al que mencionan en varias series y películas recientes.

En el reparto participan más de cincuenta actores ¿cómo fue el proceso de casting?

Norberto tiene una amplia carrera en el audiovisual y no hay persona que no conozca. Y pese a que parece un tipo rudo de entrada, luego todo el mundo le adora, porque es más bueno que el pan (que las torrijas incluso) y porque es de las personas más honradas con las que te puedas cruzar. Luego también hemos tenido golpes de suerte. Uno se queda un poco abucharado con los actores, pero a veces les propones algo… y te dicen que sí.

¿Cómo definirías la película?

Antes de estar rodada, sólo puedo definir el guión o como mucho el proyecto. Yo creo que es una crónica de perdedores con esperanzas, y una reivindicación de los “guilty pleasures”. No es una definición épica, pero estoy tan contenta con todo esto que me parece bien así.

“Faraday” mezcla el Madrid hipster, con la gente que quiere ser moderna, lo paranormal y las omnipresentes cupcakes. ¿Qué tienen estas que no tengan las magdalenas comunes?

Las cupcakes creo que empezaron a ser conocidas cuando en la serie “Sexo en Nueva York” empezaron a salir capítulos en los que ellas consumían las populares cupcakes de “Magnolia Bakery”, un local neoyorkino en el que hay tanta cola que te dejan coger un máximo de unidades por cliente. En España han llegado sobre todo al centro de las grandes ciudades, por su vistosidad y también porque como hobbie son muy agradecidas.

Las americanas al menos tienen una explicaciónn: la magdalena no sabe a nada (la de alli, al menos a mi entender) y este aluvión de mantequilla policromada le da sabor. Aquí la verdad es que en tiempos tan triste nos dan al menos un poco de alegría a la vista. Aunque el tema de los cupcakes da para un ensayo. Creo que los últimos cuatro años de nuestra vida se podrían explicar a través de este boom repostero.

¿Qué le dirías a la gente para que se involucre en el proyecto aportando lo que pueda? 

Que nosotros ponemos todo de nuestra parte: nuestras casas, nuestra ilusión, el talento que a cada uno nos ha tocado en suerte, nuestras horas y desvelos… pero que para que la película sea presentable necesitamos efectivo y la cosa está muy difícil.  Y que cuando vean que la película mola verán que sentirte parte de ella te da mucho más de lo que has aportado. Y qué diablos. Tenemos recompensas. Te damos un poster, un DVD, una camiseta, un pack de Norberfilms, incluso por una cantidad ridícula te ponemos en la peli. Y tenemos en guión y el cast cerrado. No te la vamos a dar con queso.

¿En qué medida crees que el crowdfunding ayuda a los creadores a sacar proyectos?

El crowdunfing no puede salvar el cine en España. El cine en España sólo lo pueden salvar los espectadores, los exhibidores, los productores, y por supuesto los equipos creativos. Es una tarea muy dura la que hay por delante. El cine en España ha perdido todo el prestigio que pudiera tener. La gente ha perdido nivel adquisitivo y el cine se ha convertido en un lujo o en un aparcamiento temporal para parejas del extrarradio sin nada que contarse.

El crowdfunding es útil para pequeños proyectos. Pero si no hay profesionales tampoco valdrá el crowdfunding. Si llega un día en el que no hay un técnico de sonido con equipo propio para apuntarse, o un actor con agallas y tablas, o un director de foco con material de iluminación, porque todo esto es redundante, no habrá cine. Ni de bajo presupuesto ni de altos vuelos. No habrá cine. Habrá videos de palizas en Youtube para los que quieren acción, y videos de gatos para los que quieren mimitos. Y punto pelota.

El crowdfunding nos permite a los creadores un poco marginales sacar adelante cosas grandes. Ahora mismo una lluvia de euros no nos la va a dar ni el tato… sólo el interés del circuito de este cine nos puede ayudar.  Aunque si tú no puedes y te interesa el proyecto, con un link o un comentario a los amigos ya nos estás echando un cable.

Para encontrar más datos sobre la película podéis informaros sobre ella, y ayudarles con la financiación en My Major Company o a través de Facebook.