A Propósito de Llewyn Davis, historia de un perdedor

Poster de A Propósito de Llewyn Davis

Título original: Inside Llewyn Davis.
País: Estados Unidos, Francia.
Año: 2013.
Director: Joel Coen, Ethan Coen.
Guión: Joel Coen, Ethan Coen.
Reparto: Oscar Isaac, Carey Mulligan, Ethan Phillips, Robin Bartlett, Max Casella, Justin Timberlake, John Goodman, Garrett Hedlund, Stark Sands, Adam Driver, F. Murray Abraham, Jeanine Serralles.
Duración: 104 minutos.

Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un cantante de folk que trata de ganarse la vida con la música en Nueva York. Corre el año 1961 y mucha suerte no tiene, más bien lo contrario. De hecho no tiene domicilio fijo, se dedica a llamar a sus amigos para ver en casa de quién duerme noche sí y noche también y en los locales en los que actúa, sobre todo el de Pappi Corsicato (Max Casella) pasan la gorra entre el público asistente y los cantantes se reparten los beneficios.

Oscar Isaac en A Propósito de Llewyn Davis
Llewyn lanzó su primer disco con un amigo, un dúo que consiguió un éxito aunque se disolvió cuando Llewyn se quedó solo. En un viaje a Chicago con el músico de jazz Roland Turner (John Goodman), Llewyn trata de venderse ante Bud Grossman (F. Murray Abraham), dueño de un club de la ciudad, pero una y otra vez nuestro protagonista sigue aprendiendo que el folk no vende. Eso le hará replantearse dejarlo todo y pasar página.

“A Propósito de Llewyn Davis” es la historia de un perdedor que tiene que lidiar consigo mismo y sus problemas: falta de vivienda y de dinero, el embarazo de Jean (Carey Mulligan) la chica que parece gustarle, la larga sombrea de su padre, una relación no muy buena con su hermana…

El filme es un viaje musical al universo del protagonista, un tipo al que todo le sale mal, lleno de canciones folk muy profundas, cantadas principalmente por Oscar Isaac, cuya interpretación es buena. En un drama con algunos momentos cómicos que vienen de la mano de Carey Mulligan, con su mala leche, o de algunas escenas con algo de esperpento para bien.

Oscar Isaac, Justin Timberlake y Adam Driver en A Propósito de Llewyn Davis

Tuve que digerir la película tras verla pensando en lo que había visto pero creo que “A Propósito de Llewyn Davis” merece la pena verse, sobre todo por el buen trabajo de su protagonista y por su historia, que como he dicho es la de un perdedor pero el final del filme, sin querer desvelar algo que a mí me cambió la visión del mismo, resulta de lo más irónico. Y, particularmente, me quedé con ganas de saber más sobre el futuro del protagonista. Un protagonista al que puede acabar viéndose como adelantado a su tiempo.

Por cierto, melancólica pero muy recomendable la banda sonora. Ahora… Señores de los estudios de doblaje, no escatimen en recortar los subtítulos de las canciones por mucho que se repitan las frases que eso es de cutres.