Ocho Apellidos Vascos: Un sevillano en Euskadi

Poster de Ocho Apellidos Vascos

País: España.
Año: 2014.
Director: Emilio Martínez Lázaro.
Guión: Borja Cobeaga, Diego San José.
Reparto: Clara Lago, Dani Rovira, Karra Elejalde, Carmen Machi, Alfonso Sánchez, Alberto López, Aitor Mazo.
Duración: 95 minutos.

Amaia (Clara Lago) está de despedida de soltera con sus amigas en un local de Sevilla. De despedida extraña porque su boda con Antxon se ha cancelado. Allí muestra su vena vasca sobre todo cuando un camarero graciosete se pone a soltar chistes de vascos. Claro que acaban en la cama.

Dani Rovira en Ocho Apellidos Vascos

Como Amaia se deja su bolso, el camarero, Rafa (Dani Rovira), se planta enamorado, según dice, en el ficticio pueblo de Argoitia, en Guipúzcoa, pero Amaia pasa de él completamente. Hasta que entra su padre Koldo (Karra Elejalde) en acción y Dani se convertirá en Antxon imitando el acento vasco y hasta se echa una madre postiza, Merche (Carmen Machi) que trata de que el chico vea que Euskadi es un gran sitio para quedarse a pesar de lo que él piensa. Y así Rafa-Antxon tratará de pasar por vasco mientras Koldo y Amaia tratan de reconstruir su relación como padre e hija.

“Ocho Apellidos Vascos” está triunfando en taquilla y ya han anunciado su secuela para el año que viene pero aunque tenga algunos momentos graciosos creo que es fallida en cómo plantea las cosas. Bien podemos tomarnos la película de Emilio Martínez Lázaro como una caricatura pero si va de eso creo que llevar todo a los extremos no es lo correcto.

Dani Rovira, Clara Lago y Carmen Machi en Ocho Apellidos Vascos

Las diferencias entre el norte y el sur son notables en cualquier país. Pero lo de generalizar tanto y no salir de ahí en todo el metraje creo que no ayuda a cambiar conciencias, ni tanto sobre el norte como sobre el sur claro, que seguramente la película tampoco pretenda eso más allá de caricaturizar a unos y a otros hasta la médula. Aunque hay cosas en las que nos podemos ver reflejados,  hablo como vasca que soy.

A pesar de ello la película sí tiene algunas cosas divertidas, como decía, aunque otras que no pegan ni con cola, empezando por el vestido de novia de Amaia que para nada pega con su estilismo del día a día, o ese final hortera a más no poder, cantado por una parte y demasiado emperifollado por otra.

Carmen Machi y Karra Elejalde en Ocho Apellidos Vascos

Se deja ver, sin más.