Superagente 86, otro innecesario remake de una serie

Poster Superagente 86

Título original: Get Smart.
País: Estados Unidos.
Año: 2008.
Director: Peter Segal.
Guión: Tom J. Astle, Matt Ember.
Reparto: Steve Carell, Anne Hathaway, Alan Arkin, Dwayne Johnson, Terence Stamp, Terry Crews, David Koechner, Masi Oka, Nate Torrence, Ken Davitian, Dalip Singh, David S. Lee, James Caan.
Duración: 110 minutos.

Maxwell Smart (Steve Carell) trabaja como analista en una agencia del gobierno estadounidense llamada Control. Max quiere ser agente de campo pero no le dejan, hasta que se convierte en el Agente 86 emparejado con la Agente 99 (Anne Hathaway) por orden de su jefe (Alan Arkin) cuando las identidades de los demás agentes quedan al descubierto.

Fotograma de Superagente 86

Tendrán que viajar a Rusia para atrapar a Krstic (David S. Lee) quien parece que tiene algo que ver con las armas nucleares y tratarán de dar caza a quien se encarga de todo, Siegfried (Terence Stamp) para que los malos del grupo KAOS no se salgan con la suya, teniendo en cuenta de que descubren que hay un agente doble en Control.

Steve Carell con el zapatófono en Superagente 86

En clave de absurda comedia, de esa que te plantea si puede hacer que alguien se ría, “Superagente 86” es un remake de la serie que entre 1965 y 1970 protagonizaron Don Adams y Barbara Feldon y que es un clásico de la pequeña pantalla, de cuya existencia sé pero de la que quitando la intro con esa absorción del protagonista por una cabina y su zapatófono no tengo memoria alguna.

En Hollywood les dio por hacer remakes de series de los sesenta, setenta y ochenta y resultaron todos innecesarios porque más que homenajes son parodias en las que los personajes se caricaturizan por lo general. “Superagente 86” es un mal filme que no aporta nada ni a la comedia ni a la acción donde su mayor virtud reside en toda la escena de la avioneta pilotada por Los Ángeles donde al menos Alan Arkin puede lucirse un poco, sin pasarse tampoco.

Anne Hathaway y Steve Carell en Superagente 86

Prescindible y olvidable, la película se hace hasta larga. Mala no, peor.