Berlín Occidente: Comedia romántica en la Berlín de la postguerra

Poster de Berlín Occidente

Título original: A Foreign Affair.
País: 
Estados Unidos.
Año: 1948.
Director: Billy Wilder.
Guión: Billy Wilder, Charles Brackett, Richard L. Breen.
Reparto: Jean Arthur, John Lund, Marlene Dietrich, Millard Mitchell, Damian O’Flynn, Stanley Preger, William Murphy, James Larmore, Peter von Zerneck.
Duración: 116 minutos.

Phoebe Frost (Jean Arthur) es miembro del Congreso de Estados Unidos por el estado de Iowa (que no Yoga como doblan en la película…) y junto a un grupo de congresistas hombres de otros estados viaja a Berlín después de la Segunda Guerra Mundial con la tarea de estudiar la moral de los soldados allí destinados.

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Uno de esos soldados es el Capitán John Pringle (John Lund) quien como que no quiere la cosa acabará investigando junto a la congresista a la mujer alemana con la que tiene un romance secreto, la cantante de cabaret Erika Von Schluetow (Marlene Dietrich), de quien se cree, y Phoebe está convencida, que simpatizaba con los nazis, en especial con el huido pez gordo de la Gestapo Hans Otto Birgel (Peter von Zerneck).

John tratará por todos los medios de desviar la atención de Phoebe para que no se entere de lo suyo con Erika, por lo que la conquistará y la mujer, muy recta y con el “corazón de hielo” como la ven sus colegas congresistas, enseguida se transformará olvidándose de todo excepto de su amado John. Claro, que el Capitán juega a dos bandas y eso le puede acabar metiendo en más de un lío.

Nominada a dos Oscar, Mejor Guión y Mejor Cinematografía en Blanco y Negro, “Berlín Occidente” es una comedia romántica con algo de intriga y con un título original, traducido sería “Un Asunto Extranjero”, con un claro doble sentido. También hace una función documental, mostrándonos el Berlín destrozado de la postguerra después de que los nazis fueran derrotados y cómo oriundos y soldados vivían allí.

Marlene Dietrich, John Lund y Jean Arthur en Berlín Occidente

Tiene escenas bien pensadas, la de los ficheros es un claro ejemplo, y un guión al que buenos puntos no le faltan, aunque tal vez se exceda algo en su metraje. Es una película simpática que se deja ver y que tiene una excelente fotografía, pero hay algo que no me acaba de cuadrar y es esa transformación forzada del personaje principal, Phoebe, que cambia totalmente su forma de ser cuando John se interesa por ella. No sé, por mucho que se explique que le rompieron el corazón, no acabo de ver esa transformación, no y menos porque es genial que sea congresista, sí, hablamos del año 1948, pero la profesionalidad que nos muestran de ella en la primera escena del filme, acaba desbaratada totalmente.