Adiós a Robin Williams, adiós oh capitán mi capitán

Robin Williams

Se nos ha ido Robin Williams un buen actor que ya está siendo recordado como el que fue capaz de hacernos reír pero también llorar, algo muy cierto si nos ponemos a pensar en su filmografía y, particularmente creo que yo lloré más con sus películas que reí.

Robin Williams nació en Chicago en 1951 y empezó su carrera haciendo improvisación y monólogos. Estudió en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York y su primer papel importante fue como alienígena en la serie de televisión “Mork y Mindy” (Mork and Mindy) que estuvo en antena entre 1978 y 1982. Su primer papel relevante en el cine fue sin duda alguna el del DJ de “Good Morning, Vietnam” en 1987 por la que fue nominado al Oscar, y a partir de ahí fue un no parar de comedias y dramas, incluso demostró su versatilidad como actor haciendo de malo en algunos títulos.

Probablemente él fue, a través de su personaje John Keating en “El Club de los Poetas Muertos” (Dead Poets Society), filme de 1989, quien nos enseñó eso de carpe diem para que aprovecháramos el momento. Su fantástica interpretación le valió otra nominación, llegando la tercera en 1991 por “El Rey Pescador” (The Fisher King), mismo año en el que se metió en la piel de un Peter Pan adulto en “Hook: El Capitán Garfio” (Hook).

La versión original de “Aladín” (Aladdin) le tuvo como la voz del genio en 1992 y un año más tarde nos hizo reír a todos, probablemente, con su genial interpretación en “Señora Doubtfire” (Mrs. Doubtfire). Le siguieron “Nueve Meses” (Nine Months), “Jumanji”, “Una Jaula de Grillos” (The Birdcage) o “Jack”, una de esas películas con las que Robin Williams hizo llorar y mucho, porque hay que ver cómo toca la fibra sensible ese filme.

Se atrevió con “Hamlet” de Kenneth Branagh en 1996 y un año más tarde con “Desmontando a Harry” (Deconstructing Harry) de Woody Allen. Ese mismo 1997 hizo de mentor del personaje de Matt Damon en “El Indomable Will Hunting” (Good Will Hunting), interpretación que le valió su cuarta nominación al Oscar y llevarse la estatuilla a casa.

“Mas Allá de los Sueños” (What Dreams May Come) precedió a “Patch Adams” y a “El Hombre Bicentenario” (The Bicentenial Man), todos ellos títulos lacrimógenos hasta llegar al siglo XXI con “Insomnio” (Insomnia) y “Retratos de una Obsesión” (One Hour Photo), filmes de intriga ambos en los que Robin Williams hacía un papel al que no nos tenía acostumbrados.

En los últimos años legó su divertido Teddy Roosevelt de “Noche en el Museo” (Night at the Museum), alguna comedia más que no pasará a la historia del cine, “El Mayordomo” (The Butler) y la serie “The Crazy Ones”, estrenada el pasado año y cancelada en mayo tras una única temporada. Este mismo año ha estrenado dos filmes y aún le quedaban tres por llegar a la gran pantalla, entre ellos la tercera parte de “Noche en el Museo”.

Robin Williams ha dejado un buen legado en la historia de la gran pantalla. Se ha ido pronto, a los 63 años de edad tras un tiempo luchando con la depresión y bastante con la adicción a las drogas. A espera de la autopsia, se habla de posible suicidio. Pero su muerte, se haya producido como se haya producido, nos deja sin un buen actor tanto cómico como dramático que nos dejó muy buenos momentos. Descanse en paz oh capitán, mi capitán, porque esa frase siempre nos quedará asociada con su figura.

Imagen: Collider.