Eternamente Joven: regreso desde la criogenización

Poster de Eternamente Joven

Título original: Forever Young.
País: 
Estados Unidos.
Año: 1992.
Director: Steve Miner.
Guión: J.J. Abrams.
Reparto: Mel Gibson, Elijah Wood, Jamie Lee Curtis, Robert Hy Gorman, Isabel Glasser, George Wendt, Nicolas Surovy, David Marshall Grant, Joe Morton, Millie Slavin.
Duración: 102 minutos.

En 1939 el capitán Daniel McCormick (Mel Gibson), piloto de pruebas, se despide de su novia Helen (Isabel Glasser) sin pedirle lo que quiere, el matrimonio. Ella es atropellado por un coche y se queda en coma y como los médicos no son nada optimistas, Daniel acaba pidiéndole a su mejor amigo Harry Finley (George Wendt) que le meta en la máquina que ha inventado que es capaz de congelar un pollo y que reviva después. Lo que se llama criogenizar, vaya.

Fotograma de Eternamente Joven

Cuando años después, 1992, Nat Cooper (Elijah Wood) y su amigo Felix (Robert Hy Gorman) descubren la máquina y esta se abre descubriendo ambos a Daniel, que se queda con la cazadora de Nat por culpa de un acto reflejo, van a casa del primero a contarle a su madre, Claire (Jamie Lee Curtis), lo del hombre congelado, claro que ella no se traga la historia.

Daniel va a contar su historia a los militares pero le toman por loco y acaba pidiendo ayuda a Nat y a Felix, lo que acabará involucrando a Claire en la búsqueda de Harry Finley. Al final Daniel acabará descubriendo por qué acabó en un almacén sin vigilancia alguna y que tal vez esté buscando a la persona equivocada, así como que su aspecto juvenil no va a durar eternamente.

Al leer Jeffrey Abrams en los títulos de crédito no caes en la cuenta pero sí, “Eternamente Joven” fue el tercer guión de J.J. Abrams para la gran pantalla. Una historia algo original y bastante bonita con la que acabas sacando una sonrisa sí o sí.

Jamie Lee Curtis, Elijah Wood y Mel Gibson en Eternamente Joven

Buena fotografía tiene la película y una historia de amor y también otra de amistad. No pasará a la historia por ser un peliculón pero desde luego que se deja ver y es un filme de esos a los que se les califica como amables en el que sí que se podría haber explotado un poco más el tema de las diferencias de una y otra época.