El Cantor de Jazz, el filme que revolucionó el cine

Poster El Cantor de Jazz

Título original: The Jazz Singer.
País: 
Estados Unidos.
Año: 1927.
Director: Alan Crosland.
Guión: Alfred A. Cohn.
Reparto: Al Johnson, May McAvoy, Warner Oland, Eugenie Besserer, Otto Lederer, Bobby Gordon, Richard Tucker.
Duración: 90 minutos.

Tras unos azotes de su padre, rabino y cantor en su sinagoga (Warner Oland), el pequeño Jakie Rabinowitz (Bobby Gordon) se va de casa dejando a su madre, Sara (Eugenie Besserer) sumida en la tristeza. El chico quiere cantar pero jazz nada de las canciones que entona su progenitor en el templo. Años después, a  cinco mil kilómetros de distancia y convertido en Jack Robin (Al Johnson), Jakie triunfa en los escenarios con su voz y sus movimientos.

Fotograma de El Cantor de Jazz

Conoce a la bailarina Mary Dale (May McAvoy) y ella le recomienda a los responsables del espectáculo que va a protagonizar en Nueva York por lo que Jakie vuelve a casa. Su padre le echa de allí porque no quiere saber nada si no regresa a cantar donde debe estar pero el rabino enferma y su madre va a verle cantar al ensayo de su espectáculo y comprende lo que ya tenía bastante claro, que Jakie debe cantar las canciones que quiera y no las que su padre le quiere imponer.

Sencillo argumento el de “El Cantor de Jazz” un filme que como tan no es nada del otro mundo, de hecho a mí me ha parecido pesado por su excesivo metraje. Eso sí, ha pasado a la historia desde que se estrenara en 1927 porque no es la primera película sonora como se suele decir de ella sino, hablando con propiedad, el primer filme en el que se sincronizó el sonido con la imagen, algo inédito hasta entonces que hizo que la gente ya no quisiera volver a lo anteriormente conocido, el cine mudo.

Ojo que “El Cantor de Jazz” también es un largometraje mudo, yo esto no lo sabía y me sorprendió, pero las escenas en las que se canta tienen el sonido sincronizado e incluso a algunos actores se les escucha hablar, y hasta hay ruido de fondo, algo impensable hasta entonces en el que el único sonido que se escuchaba en el cine era el de la música pregrabada que acompañaba a la sucesión de escenas.

Al Johnson y May McAvoy en El Cantor de Jazz

El filme se basó en la obra teatral del mismo título creada por Samsom Raphaelson que se estrenó en Broadway en 1925. El filme fue una revolución y un éxito y el público empezó a demandar el sonido por lo que Hollywood se puso las pilas aunque algunos directores se negaron. El resto es historia.

En resumen, “El Cantor de Jazz” revolucionó el séptimo arte, por ello merece estar en la historia del mismo pero como filme no aporta nada más que buenas intenciones y una notable actuación de su actor principal en la que fue su primera película.