The House on Pine Street: ¿Desequilibrio mental o presencia fantasmal?

Poster de The House on Pine Street

Título original: The House on Pine Street.
País: Estados Unidos.
Año: 2015.
Director: Austin Keeling, Aaron Keeling.
Guión: Natalie Jones, Austin Keeling, Aaron Keeling.
Reparto: Emily Goss, Taylor Bottles, Cathy Barnett, Jim Korinke, Natalie Pellegrini, Tisha Swart-Entwistle, Keagon Ellison, Cayla Kunkel, Chelby Kunkel.
Duración: 111 minutos.

Jennifer (Emily Goss) y Luke (Taylor Bottles) son un joven matrimonio que se traslada a Kansas, de donde ella es originaria, para la recta final del embarazo de la mujer, que está de siete meses. Atrás han dejado Chicago, a regañadientes por parte de Jennifer, porque algo sucedió allí, y Luke y su suegra Merdith (Cathy Barnett) pensaron que lo mejor era que se trasladaran allí.

Casa de The House on Pine Street

Pero Jennifer empieza a percibir cosas extrañas en su casa. Primero golpes en la puerta sin que haya nadie al otro lado y segundo un armario que se abre solo. Jennifer no logra que ni su madre, con la que no tiene una relación demasiado buena, ni su marido la crean. Solamente el quiropráctico de su progenitora, Walter (Jim Korinke), parece querer escucharla ya que el hombre percibe mucha energía en el lugar. Pero no es ni un medium ni nada por el estilo.

Jennifer querrá respuestas que nadie le dará y caerá cada vez más y más en lo que parece un grave desequilibrio mental… ¿O tal vez en realidad hay una presencia fantasmal en la vivienda?

Emily Goss en The House on Pine Street

El estreno europeo de “The House on Pine Street” se está produciendo mientras escribo esta crítica. La película de los hermanos Keeling es una obra de terror psicológico que no juega con el susto fácil sino con los ruidos, principalmente. La casa agobia a la protagonista y en parte también al espectador, más que nada por la repetitividad del largometraje al que le sobra media hora ya que se hace extremadamente largo.

No inventa nada como historia, no pretende trascender más allá de resultar más o menos entretenida para quien la vea. No se puede negar que está bien hecha y que los actores cumplen, principalmente la protagonista que lleva prácticamente todo el peso del filme, pero no ayuda que gire mucho sobre lo mismo, los ruidos y presencias extrañas, de forma constante para acabar hablándonos de la psique de la protagonista. El giro final, que no deja el mismo abierto a muchas interpretaciones, no ayuda.

Fotograma de The House on Pine Street

Se puede ver pero vaya que los Keeling ya podrían haber cortado en la sala de edición repeticiones innecesarias que en vez de meterte en la atmósfera para el disfrute de su segundo largometraje, te sacan de ella.