El Puente de los Espías: Negociaciones en la Guerra Fría

Poster de El Puente de los Espías

Título original: Bridge of Spies.
País: Estados Unidos, India, Alemania.
Año: 2015.
Director: Steven Spielberg.
Guión: Matt Charman, Joel Coen, Ethan Coen.
Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Alan Alda, Domenick Lombardozzi, Austin Stowell, Jesse Plemons, Scott Shepherd.
Duración: 141 minutos.

1957. Al abogado James Donovan (Tom Hanks) le encargan defender a un espía ruso al que han capturado en Brooklyn, Nueva York. Se trata de Rudolf Abel (Mark Rylance) con quien James inicia una relación de amistad queriendo defenderle a toda costa aplicando los derechos que tiene, pero eso le hace convertirse en persona non grata, porque los espías en la Guerra Fría no estaban bien vistos, lógicamente.

Mark Rylance y Tom Hanks en El Puente de los Espías

Pero las tornas cambian cuando James recibe una carta relacionada con Rudolf y este se convierte en moneda de cambio de dos estadounidenses que apresan: un piloto en Rusia y un estudiante en Alemania. A James le confían la difícil tarea de negociar a dos bandas aunque a la CIA solo le interesa el más valioso de los dos capturados, el piloto, pero Donovan trata por todos los medios de que tanto soviéticos como alemanes cedan a sus peticiones y liberen a ambos estadounidenses a cambio de Abel.

“El Puente de los Espías” se basa en la historia real de James Donovan y en las negociaciones que hizo para el intercambio del espía del KGB Rudolf Abel y la consiguiente liberación del piloto y del estudiante mencionados. No está mal hecha la película y el comienzo es bastante bueno pero el ritmo que tiene es demasiado lento para lo que nos cuenta, que es una historia bastante simple basada en conversaciones más que en acciones.

Fotograma de El Puente de los Espías

Buen trabajo el de Tom Hanks, quien lleva el peso de la película, así como el de Mark Rylance en el papel de espía, aunque es una lástima que salga tan brevemente, y el de una actriz a tener siempre muy en cuenta, Amy Ryan. La fotografía está bien y la ambientación bien lograda, pero la película se hace pesada y, particularmente, me hubiese gustado ver algo más del trabajo de espionaje de Abel, así como de la amistad que entabla con Donovan, que se dan unas cuantas pinceladas, y nunca mejor dicho porque el espía era pintor, pero se queda en algo muy superficial.

Lo mejor, para mí, es el tono crítico que tiene el filme en varios aspectos, como la aplicación de la justicia en función de quien sea el acusado, la existencia de ciudadanos de diferente categoría, la sinrazón de dividir un país porque sí con un muro o lo fácil que es juzgar a una persona por lo que dice la prensa.

Demasiado larga, demasiado aburrida.