Los Siete Samuráis: Lección cinematográfica de Akira Kurosawa

Poster de Los Siete Samuráis

Título original: Shichinin no samurai.
País: Japón.
Año: 1954.
Director: Akira Kurosawa.
Guión: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni.
Reparto: Takashi Shimura, Toshiro Mifune, Daisuke Kato, Isao Kimura, Minoru Chiaki, Seiji MIyaguchi, Gorobei Katayama, Yoshio Tsuchiya, Bokuzem Hidari, Kamatari Fujiwara, Keiko Tsushima, Kokuten Kodo, Yoshio Kosugi.
Duración: 195 minutos.

En el Japón asolado por las guerras, 1586, el último estrato de la población, los campesinos, sufre robos y el terror que infunden un grupo de bandidos. Cada vez que llegan a un pueblo, roban las cosechas y dañan a la población. Hartos de que eso suceda, un poblado decide buscar samuráis para que les ayuden a acabar con los bandidos y así, al fin, poder vivir sin el temor en el cuerpo.

Fotograma de Los Siete Samuráis

Cuatro ciudadanos del lugar se embarcan en la misión y tras encontrar a un samurái dispuesto a ayudarles recibiendo como recompenssa arroz y alojamiento, este indica que necesitan seis más para poder llevar la misión a buen puerto. No les será tan fácil conseguirlos aunque al final logran su propósito. El líder samurái trazará un plan y junto a sus compañeros entrenará a los lugareños para que aprendan a defenderse y les ayude en su misión, además de procurar una defensa al pueblo para que los bandidos no accedan tan fácilmente.

Tres horas pasadas de lección cinematográfica se marcó el señor Akira Kurosawa al realizar “Los Siete Samuráis”, un filme que se disfruta desde el primer minuto de metraje sin que se pierda el interés en ningún momento, y eso que la historia se podría haber contado en mucho menos tiempo pero el largometraje está tan bien llevado a cabo que nada le sobra.

Promo de Los Siete Samuráis

El guión está francamente bien, mezclando el drama de la situación con momentos verdaderamente cómicos de la mano de Kikuchiyo, personaje interpretado por ese genial actor llamado Toshiro Mifune, porque dos películas de él me han bastado para querer ver más de su carrera. También ese guión incide en las tradiciones japonesas y en la diferencia de clases, así como en la forma de ser, al menos en la época en la que se sitúa la historia, declos habitantes del país.

La música es un gran acompañante desde los créditos iniciales y la fotografía es fantástica, con pocos primeros planos, aunque a veces cuando los hay son principalmente para mostrar dolor. Porque ante todo es un drama sobre el bien y el mal que narra cosas duras en ocasiones pero de una manera en la que no cae en el sentimentalismo que nada pega en la acción.

Bandera de Los Siete Samuráis

Hablando de acción, qué buenas las escenas de la última parte de “Los Siete Samuráis” en la que acontece la lucha contra los bandidos. Es, aproximadamente, la última hora de metraje y es tan elegante en sus planos y movimientos de cámara que es una verdadera delicia visual. Y, a pesar de la dura contienda, ni una sola gota de sangre aparece en pantalla porque, sinceramente, no hace falta.

Una obra verdaderamente imprescindible.