Le Week-End: Un matrimonio tratando de reconectar en París

Poster de Le Week-End

Título original: Le Week-End.
País: Reino Unido, Francia.
Año: 2013.
Director: Roger Michell.
Guión: Hanif Kureishi.
Reparto: Lindsay Duncan, Jim Broadbent, Jeff Goldblum, Gabriel MailHebiau, Sophie-Charlotte Husson, Scali Delpeyrat, Nicolas Carpentier.
Duración: 93 minutos.

Nick (Jim Broadbent) y Meg (Lindsay Duncan) son un matrimonio de mediana edad británico que deciden marchar un fin de semana a París para intentar reconectar en su relación, ya que esta no es lo que era. Tampoco es lo que era el hotel en el que se alojaron la primera vez que estuvieron y deciden ir a otro, uno de lujo a sabiendas de que se quedarán sin poder reformar el cuarto de baño de su casa, un tema que a Nick le preocupa mucho y quiere tratarlo  con su mujer durante el viaje, pero ella no está por la labor.

Jim Broadbent y Lindsay Duncan en Le Week-End

Callejeando, yendo de museos o buscando un lugar para comer y cenar y disfrutando de la comida tienen conversaciones varias, charlas en las que saldrán algunos secretos a la luz, así como deseos y recuerdos. Incluso encontrarán por la calle a un viejo amigo de Nick, Morgan (Jeff Goldblum), aunque al hombre nunca le acabó de caer bien del todo.

El fin de semana acaba siendo intenso y alocado y al final, sin perder la sonrisa ni el humor en ningún momento, el matrimonio acabará con algún que otro,problema y es que París no es conocida por ser una ciudad barata, precisamente. Pero al mal tiempo, buena cara ¿o no?

“Le Week-End” tiene algo de las películas de Woody Allen en lo que a conversaciones se refiere, conversaciones llenas de contenido no solamente por la situación que el matrimonio protagonista vive durante su viaje sino porque a través de ellas aprendemos quiénes son y cómo es la relación que tienen, más o menos. Ambos llevan el peso del filme, son el alma del mismo porque apenas sale nadie más y qué bien están interpretados tanto por Lindsay Duncan como por Jim Broadbent.

Fotograma de Le Week-End

París no sale especialmente bonito, no juega un papel importante en el metraje, porque en “Le Week-End” lo de menos es el escenario ya que lo que importa es lo que se dice , y en eso el guionista se lució, y lo que se hace, y en esto segundo está principalmente lo cómico del largometraje porque ¿quién iba a pensar que esas dos personas, aparentemente de existencia aburrida, iban a acabar haciendo lo que hacen? Aquí hay que prestar atención a esa magnífica e hilarante escena que se da en el último restaurante al que van a cenar.

Muy entretenida.