La Maldición de Chucky: El muñeco diabólico vuelve a la carga

Poster de La Maldición de Chucky

Título original: Curse of Chucky.
País: Estados Unidos.
Año: 2013.
Director: Don Mancini.
Guión: Don Mancini.
Reparto: Fiona Dourif, Danielle Bisutti, Brennan Elliot, Summer Howell, Maitland McConnell, Chantal Quesnelle, Brad Dourif, A Martínez, Adam Hurtig.
Duración: 97 minutos.

Sarah (Chantal Quesnelle) recibe por mensajería un muñeco Good Guy, el juguete de moda en los años 80. A la mañana siguiente, su hija Nica (Fiona Dourif), que está en silla de ruedas, la encuentra muerta en lo que parece ser un suicidio porque, desde la muerte de su marido muchos años atrás, Sarah nunca volvió a ser la misma. A la casa donde madre e hija vivían llegan la hermana de Nica, Barb (Danielle Bisutti), cn su marido Ian (Brennan Elliot), su hija Alice (Summer Howell) y la niñera de esta, Jill (Maitland McConnell. También aparece el padre Frank (A Martínez), por si Nica necesita consejo espiritual.

Fiona Dourif en La Maldición de Chucky

Por mucho que Chucky diga que le gustan los abrazos y que será “tu amigo hasta el final”, en casa de Nica empiezan a pasar cosas muy extrañas y a correr la sangre, pero ¿quién va a creerse que un “simple” muñeco sea capaz de matar de las más diversas formas? Pues sus intenciones son de venganza porque, esta vez, es más personal que las anteriores.

El veinticinco aniversario de “El Muñeco Diabólico” (Child’s Play) lo marcó la realización y estreno, directamente en DVD, de la sexta entrega de la saga teniendo a bien que su creador, Don Mancini, nunca haya abandonado el barco de la misma. No es una buena película, lejos está de la original, pero La Maldición de Chucky” entretiene y la historia no está mal, de hecho se conecta con la primera de un par de formas. Chucky sigue tan malo como siempre y es genial verle correr con sus piernitas dando esquinazo a sus posible víctimas.

Summer Howell en La Maldición de Chucky

El filme juega al despiste muchas veces, porque cuando parece que alguien va a morir, no siempre lo hace de buenas a primeras, sino que hay una sorpresa y tanto la fotografía como la realización de los planos están muy bien llevadas a cabo. Hay uno, en particular, al principio de la película cuando van a cenar, que me parece fantástico. Porque Chucky es interrumpido cuando hecha algo en la cena, y si se está atento se sabe quién será la víctima, pero se nos muestra el plato desde que sale de la cocina hasta que llega a la mesa, y el plano gira y gira como si de un juego de trileros se tratase (el de encontrar el garbanzo bajo el vaso, en concreto).

Sí, no es buena pero si gusta la saga o se disfruta en mayor o menos medida de este género cinematográfico, sí que se deja ver. Miedo no da, claro, risa sí, al menos a mí, pero no está mal hecha y entretiene.

Danielle Bisutti en La Maldición de Chucky

Por cierto, hay un cameo al final que deja abierta la posibilidad para otra película, pero es que al parecer el año que viene habrá otra entrega.