Cabaret: Lujuria dentro, nazismo fuera

Poster de Cabaret

Título original: Cabaret.
País: Estados Unidos.
Año: 1972.
Director: Bob Fosse.
Guión: Jay Allen.
Reparto: Liza Minnelli, Michael York, Joel Grey, Fritz Wepper, Helmut Griem, Marisa Berenson, Elisabeth Neumann-Viertel, Helen Vita.
Duración: 124 minutos.

Berlín, 1931. Brian Roberts (Michael York), un joven inglés, llega a la ciudad dispuesto a mejorar sus estudios sobre alemán y en el lugar donde va a alojarse, la pensión de la señora Schneider (Elisabeth Neumann-Viertel), se encuentra con una joven estadounidense, Sally Bowles (Liza Minnelli), quien trabaja en el Kit Kat Klub, un cabaret donde cada noche, bajo la batuta del Maestro de Ceremonias (Joel Grey), hay números musicales, de corte sexual y/o humorísticos en su mayoría. Un lugar en el que, como bien dice el Maestro al iniciar la función, los problemas se quedan fuera.

Joel Grey en Cabaret

Sally y Brian se hacen muy amigos, tanto que prácticamente viven juntos. Para ganar dinero, él se dedica a dar clases de inglés aunque ni él ni Sally son de los de ahorrar puesto que les gusta la buena vida, cosa que demuestran cuando empiezan a pasar mucho tiempo con Max (Helmut Griem), un hombre de la alta sociedad que les ofrece de todo.

Mientras en bel Kit Kat Klub las preocupaciones se quedan al otro lado de las puertas, y Sally y Brian viven totalmente despreocupados también, la sociedad alemana va transformándose a cuenta del ascenso del partido nazi y de sus fervientes admiradores. Ello acarrea problemas a personas cercanas a nuestros protagonistas quienes también acabarán dándose cuenta de que, tal vez, sus vidas no puedan cambiar como están dispuestos en un principio a que lo hagan, y deban madurar y mirar más allá de lo que lo hacen, normalmente.

Ir al teatro a ver el musical “Cabaret” hizo que me entraran ganas de revisionar este clásico del género que ganó un total de ocho Oscars en la edición de 1973, incluyendo los de Mejor Director, Mejor Actriz (fantástica Liza Minnelli), Mejor Actor Secundario (Joel Grey también ganó el Tony por este papel en el teatro) y Mejor Banda Sonora.

Michael York y Liza Minnelli en Cabaret

Basado en el musical de Broadway del mismo título obra de Joe Masteroff, y también en una obra de teatro de John Van Druten e historias varias de Christopher Isherwood, este largometraje es un clásico del séptimo arte por derecho propio tanto por su mítica banda sonora como por mezclar la despreocupación del cabaret y de los protagonistas de la narración con lo serio, lo que sucedía en la calle en ese momento, algo que algunos pensaron que iba a ser fugaz.

Porque lujuria hay mucha en “Cabaret” y problemas también, pero las noches del Kit Kat Klub son tan decadentes que quienes se dejan llevar por el espectáculo se sumergen en un mundo despreocupado. A través de la relación de Brian y Sally se nos hace una radiografía de su personalidad e inquietudes, de hecho son muy superficiales ambos y saben que no lo tienen fácil para cambiar. De hecho demuestran que no tienen tampoco intención de hacerlo.

El dinero mueve el mundo, canta Sally junto al Maestro de Ceremonias, y ninguno de los dos es ajeno a ese pensamiento. El trío que forman con Max lo demuestra porque se dejan comprar muy fácilmente, mejor dicho, se venden de una manera tan fácil que resulta pasmosa. De ahí que al final del metraje lo más lógico sea que, aunque salga la sonrisa, sobre todo tras escuchar eso del “…life is a cabaret old chum…”, quede un sabor agridulce por cómo termina todo y por esa imagen como de cristal roto con la que termina la película en la que no es nada difícil vislumbrar lo que se avecina, a pesar de que no haya más minutos.

Fotograma de Cabaret

Recomendable, vaya si lo es.

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