Locke (2013)

Tom Hardy en Locke

Ivan Locke (Tom Hardy) es un hombre que sale del trabajo y se mete en su coche para hacer un viaje de hora y media. Avisa a su mujer Katrina (Ruth Wilson) de que no va a ir a cenar y a su compañero laboral Donal (Andrew Scott) para que al día siguiente se encargue de la tarea de importancia que tienen que realizar. También habla con su jefe Gareth (Ben Daniels), con su hijo Eddie (Tom Holland) y con Bethan (Olivia Colman), una mujer con la que tuvo una aventura de una noche y a la que dejó embarazada. Por ella es por quien se embarca en ese viaje, ya que quiere hacer lo correcto, al fin y al cabo el bebé es suyo. Pero esa travesía le creará problemas desde el principio.

Hora y veinte se pasa Tom Hardy en un coche. Una crítica que leí y que me animó a ver el filme lo llamaba thriller y, nada más lejos de la realidad (aunque hay que ver las cosas antes para formar una opinión propia al fin y al cabo), “Locke”, segundo largometraje del director y guionista Steven Knight, es un drama en el que el teléfono no deja de sonar, y en el que el peso que lleva a sus espaldas su protagonista no aligera, es más, promete estropearse kilómetro tras kilómetro. No hay intriga más allá de ¿qué decidirá hacer su mujer cuando se entere? Porque está claro desde el principio que el trayecto lo va a hacer sí o sí, porque a pesar de su desliz, es un buen tipo.

A mí, personalmente, “Locke” me ha parecido una aburrida película con la que es mejor no perder el tiempo.

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