Metrópolis, una de las primeras obras maestras del cine

Poster de Metrópolis

Título original: Metropolis.
País: Alemania.
Año: 1927.
Director: Fritz Lang.
Guión: Thea von Harbou.
Intérpretes: 
Gustav Frölich, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge, Brigitte Helm, Theodor Loos, Heinrich George.
Duración: 150 minutos.

En una ciudad del futuro dirigida por Johan Fredersen (Alfred Abel) los que tienen el poder, como es su caso, viven en la superficie y sus hijos cuentan con un parque en el que pasan su tiempo despreocupados. Eso es lo que hace el hijo de Johan, Freder (Gustav Frölich), hasta que descubre por casualidad que el resto de la población vive bajo tierra. Son los obreros y sus familias: mientras ellos trabajan muchas más horas de las que pueden soportar, ellas cuidan de sus casas y de sus hijos. 

Así es Metrópolis, dos clases sociales separadas por el pavimento bajo el cual se mueven los engranajes de lo que está sobre el mismo, básicamente el transporte y los edificios. Freder se da cuenta de la situación de sus conciudadanos por una mujer, Maria (Brigitte Helm) que se dedica a dar charlas a los obreros para que aguanten en vez de rebelarse porque un mediador llegará y su modo de vida cambiará a mejor mediante una acción pacífica. Freder y ella se enamoran al instante y él tratará de ayudarla en su misión. 

Fotograma de Metrópolis

Pero con la colaboración del científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), Fredersen se dará cuenta de lo que Maria trama en el subsuelo y el primero le enseñará un androide que puede tomar la apariencia de cualquiera y así hará que se parezca a Maria para aplacar lo que pueda venir, pero Rotwang tiene otro as en su manga que no revela al dirigente porque su propósito lo lleva años preparando.

“Metrópolis”, escrita basándose en su propia novela por Thea von Harbou (curioso que esta señora se hiciera del partido Nazi unos años después del estreno del filme), es un peliculón, lo digo así de entrada porque hablo de una película muda del año 1927 que contiene mensajes muy claros sobre distintos temas (las diferencias sociales, la revolución, el pacifismo, la esclavitud o la colaboración entre las personas, por citar algunos ejemplos) así como efectos especiales que no chirrían hoy vistos y un impresionante diseño de producción. Épica, asimismo, es la música de Gottfried Huppertz que nos acompaña de principio a fin y que acompaña magistralmente a las imágenes que vemos.

Es un drama con toques de terror que quedan plasmados con la luz, las caras de los protagonistas y el uso de luces y sombras. Pienso en una escena en concreto, la de una persecución con Maria como víctima en la que las sombras juegan un papel tan importante como la tensa banda sonora y los gestos faciales de Brigitte Helm.

Gustav frölich y Brigitte Helm en Metrópolis

Me ha parecido una maravilla.

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