Aeropuerto o cómo alargar una película innecesariamente

Título original: Airport.
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 1970.
Director: George Seaton.
Guión: George Seaton.
Reparto: Burt Lancaster, Dean Martin, Jean Seberg, Jaqueline Bisset, Van Heflin, Maureen Stapleton, George Kennedy.
Duración: 135 minutos.

“Aeropuerto” me sonaba de título, claro, pero nunca me había parado a verla. Leí la sinópsis proporcionada por el canal TCM y no pintaba mal. Un pasajero explosiona una bomba en un avión creando un agujero en él y obligando al piloto a hacer un aterrizaje de emergencia para salvar al pasaje.

La película no empieza nada mal, con la presentación de personajes liderados por Mel Bakersfeld (Burt Lancaster), director general del aeropuerto Lincoln de Chicado (aeropuerto que no existe), en la que también encontramos a su compañera en el aeropuerto Tanya Livington (Jean Seberg), y a su cuñado Vernon Demerest (Dean Martin) que es el piloto de un vuelo a Roma que tiene que partir esa misma noche desde el aeropuerto y con el que Mel no se lleva bastante bien.

Todo ocurre la misma noche, que empieza con un avión atrancado en la pista 2-9 del aeropuerto, lo que obliga a que el resto de aviones tengan que despegar desde la pista 2-2, una pista problemática ya que pasa muy cerca de unas casas cuyos habitantes se han puesto en pié de guerra contra el aeródromo.

Ese problema es gordo en comparación con el otro problema con el que en principio tienen que lidiar en el aeropuerto. Una señora mayor que siempre viaja de polizón porque dice que cuando le apetece ir a ver a su hija se las ingenia para colarse en los aviones ya que no puede pagar un billete.

¿Pero esta película no iba de una bomba? Hasta el minuto cuarenta de película no hay ni rastro de esa bomba cuando vemos a un hombre, el señor Guerrero (Van Heflin, no confundir con Van Helsing… no he podido evitar el chiste fácil) montando una bomba. Después va a ver a su mujer Inez (Maureen Stapleton) y le dice que tiene un viaje para conseguir un trabajo, pero se nota que le miente descaradamente.

Así, mientras en el aeropuerto siguen trabajando para lograr sacar el avión de la pista, finalmente el vuelo para Roma, que es donde el señor Guerrero monta, despega y sí, la bomba estalla, por lo que el piloto se las tiene que apañar para aterrizar el avión.

¿Dos horas y cuarto para contar esto? En hora y veinte centrándose podrían haber contado lo mismo. Seguro que el libro del mismo título de Arthur Hailey en el que se basa el filme no era tan largo para recortar partes intranscendentes.

“Aeropuerto” es una película aburrida y un intento fallido de realizar una película algo catastrofista. Lo mejor, sin duda, la partición de las ventanas para las conversaciones telefónicas y la escena de la discusión entre Bakersfeld y su mujer con flashbacks de su relación mientras hablan.