Confesiones de una Compradora Compulsiva: No sin mi Visa

Título original: Confessions of a Shopaholic.
Año: 2009.
País: Estados Unidos.
Dirección: P.J. Hogan.
Guión: Tracey Jackson, Tim Firth, Kayla Alpert.
Reparto: Isla Fisher, Hugh Dancy, Krysten Ritter, Joan Cusack, John Goodman, Kristin Scott Thomas, Robert Stanton, Leslie Bibb, Julie Hagerty, Nick Cornish, John Lithgow, Fred Armisen, Wendie Malick, Clea Lewis.
Duración: 104 minutos.

Basada en dos libros de Sophie Kinsella, “Confesiones de una Compradora Compulsiva”, dirigida por quien se hizo cargo de aquella gran “La Boda de Muriel” (Muriel’s Wedding), nos presenta a Rebecca Bloomwood (Isla Fisher) una chica en apuros porque le encanta gastar en tiendas de moda y complementos aunque tenga la habitación del piso que comparte con su mejor amiga Suze (Krysten Ritter) lleno y realmente no necesite ni la cuarta parte de sus pertenencias.

Derek Smeath (Robert Stanton), cobrador de morosos, intenta hablar con ella por todos los medios ya que Rebecca tiene una deuda de más de nueve mil dólares y, para colmo, pierde su trabajo en una revista. Suze le perdona el alquiler una vez más y le hace prometer a Becks que irá a Compradores Anónimos. Esta intentará conseguir el trabajo de su vida en una revista de moda pero logrará uno en una del mismo grupo sobre finanzas donde, causalidad, trabaja el joven y guapo Luke Brandon (Hugh Dancy), quien le prestó 20 dólares para comprarse un pañuelo que necesitaba, según ella.

Pero Rebecca, como por donde pasa la lía, y su obsesión por usar las tarjetas de crédito no ayuda, acabará por llegar a una situación que le pondrá al borde de perder a casi todo el que la importa.

“Confesiones de una Compradora Compulsiva” es una comedieta romántica con momentos graciosos a cargo de su protagonista, en la que se habla en clave de humor y con algo de drama al final de un problema que puede tener cualquier y que parece que en Estados Unidos pasa mucho, eso de tirar del crédito que no se posee.

La historia es bastante tópica pero también utópica, y está llena de las casualidades propias del cine del género y de la literatura del mismo, claro. Se hace un poco larga y no es de lo mejor del género pero resulta simpática en ocasiones, como decía, gracias a los momentos humorísticos de la protagonista.